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viernes, 16 de agosto de 2024

La gaviota tenaz y su presa.

 

Gaviota tenaz.

Las gaviotas, que son más listas que el hambre; se lo piensan mucho antes de pillar algo flotando en el agua, no sea que haya gato encerrado.

El motivo de que en este caso le dé tantas vueltas al tema, es que en esa dársena, un cretino pasaba el tiempo lanzando con caña un señuelo y recogiéndolo, haciéndolo correr por toda la dársena.

Eso está prohibido, pero la gaviota sabe que el humano es más tonto que mear al aire y se cura en salud siempre que ve un bípedo implume cerca.

Probablemente el pescador ya esté muerto, intoxicado por metales pesados, si pescó alguna llisa y se la comió.

Pero la gaviota no sabe de química y siempre es precavida.


Si quieres ver un pequeño vídeo sobre esta pesca, pulsa aquí.



jueves, 15 de agosto de 2024

Reflejos, en la paz de mi casa. Nostalgia de hogar. Tartaruga.

 

Tartaruga, reflejos de hogar.


He vivido en demasiados sitios.

Ya lo he comentado en otro lugar del blog.

Desde la perspectiva del tiempo, veo que eso no ha sido bueno.

Pero me da motivo para pensar cuando me aburro.

Me aburro poco. Quizás nada.

Pensar, es un buen sucedáneo de ir al fútbol o de ver la televisión.

Y resulta más barato.

He vivido en distintas casas, pero no sé si a alguna de ellas la puedo llamar hogar.

Creo que no.

Los hogares que he tenido, han sido siempre barcos, vividos en solitario.

Bueno, habría que matizar mucho.

Mi desprendimiento, compromiso y empatía, han hecho que siempre saliera escaldado.

Gato escaldado del agua fría huye.

No huyo.

Ya. Sólo espero.

Como mi buena amiga Alicia.

Una misma espera, en dos circunstancias.

O eso creo.


Puedes ver un video relacionado con esta entrada, pulsando aquí.


Posdata, a viernes, 16 de agosto de 2024. 

He encontrado otra entrada con este mismo pensamiento. La escribí hace ocho meses. Creo que digo lo mismo, con otras palabras, matizando aspectos que aquí no toco. 

Te la enlazo aquí, con el título Otoño.


Otoño.



lunes, 12 de agosto de 2024

Rumbo al Canal de Corinto; la Venecia seca y Le Bougainville amarrado en Venecia.

Saliendo de Venecia Le Bougainville remolcado.

 Ya vimos el barco Le bugainville amarrado en Venecia a la espera de zarpar para el Canal de Corinto.

Allí, en el lugar de la foto del amarre en Venecia, nos embarcamos después de pasar siete horas de peripecias por Venecia.

Todavía no he hablado de ello, pero no quería mantenerte en tensión y zarpar ya.

Además, tengo unas crisálidas de mariposa y unas escenas muy bonitas de la mariposa más bella de Europa.

Pero tampoco he querido mariposear antes de salir y he preferido ir al grano.

¡Ah! eso sí, la  entrada Venecia seca, la manufacturé al lado del amarre. Es la única demora que me he permitido.

Te traigo hoy el inicio de la aventura al Canal de Corinto, con la salida de Venecia.

Por protocolo y prudencia, lo hicimos remolcados y con el práctico a bordo.

Cuando en los noventa navegué por Venecia a bordo de una embarcación neumática de siete metros, de fondo completamente plano, embarranqué intentando tomar un atajo al cementerio.

No es el caso pero los fondos de Venecia no son para bromas. Por eso no sobra el remolque ni el práctico, que es una titulación náutica superior que se da, a una persona que se conoce al dedillo y con los ojos cerrados, las aguas en las que navega.

Los prácticos son esos hombres que van en un barco en el que se lee PILOT, que en la entrada y salidas de los puertos, se arriman a los mercantes y con gran valor destreza y fuerza, suben por una escalerilla hasta el puente, para tomar el mando del barco en esa circunstancia concreta.

Con buen tiempo eso es una acrobacia, pero con mal tiempo, es una heroicidad.

Dicho esto podemos seguir.

Y la forma de seguir es hacerte una advertencia y una petición.

La advertencia ya la habrás apreciado en otros vídeos y es que mis modestos trabajos son vídeos de campo por lo que en la mayoría de ellos mantengo el sonido original salvo que sea insoportable y no utilizo trípode, pues en muchas ocasiones no tengo ni tiempo ni lugar donde ponerlo.

Y mi pulso no es el de un cirujano.

Podría utilizar estabilizadores, pero voy con el teléfono o la cámara en el bolsillo y no doy para más.

Ni quiero dar. Sólo quiero captar el instante y transmitir una sensación.

Veo en Youtube veo reportajes muy buenos en la filmación y en el montaje.

No me dan envidia, lo único que pienso es que cuando sea mayor, quiero ser como ellos.

Pero mientras tanto, soy lo que soy, un desastre moderado.

Ya he tenido mis días de gloria, que han sido reconocidos y ahora estoy en ese encantador momento de buscar mi límite.

La petición es, que le des al me gusta y te suscribas a los videos.

Si te apetece.

En lo que a mí respecta, procuro ser generoso al respecto, para premiar donde veo esfuerzo.


Le Bugainville amarrado en Venecia.


Venecia seca



Puedes ver un vídeo sobre esto, aquí.

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Posdata.

Dictado el 20 julio de 2024, en el camarote bordo de Le Bougainville.

El viernes a las 15:30, iniciamos la singladura por los canales de las mil islas.

No me atrevo a ir a proa para ver el paisaje en vivo, con el fin de evitar el choque térmico entre los 40 grados que hay fuera y los 16 que debe haber dentro.

Eso me tiene con fiebre desde hace un par de días y no quiero que la cosa vaya a más. Para seguir el paseo, he puesto la televisión en el camarote, que está conectada con la cámara de proa del barco.

No es lo mismo, pero la imagen virtual de proa, la mezclo en el cerebro con las imágenes reales que veo desde la cama por la terraza de babor.

Por cierto, acaba de irse del camarote el técnico, que me dice que ya está arreglado un atasco del wc.

Ha sido muy puntual y muy rápido.

Lo han arreglado desde otro lugar, pues la descarga funciona con vacío.

Son legendarios los atascos en el wc de mis barcos.

Me consuela ver que un gran barco sufre la misma avería por los mismos motivos que mis barquitos.

 


miércoles, 7 de agosto de 2024

Corinto barco mercante.

 


Barco mercante desde el Bougainville.

La costa de levante del Adriático es magnífica. Muy montañosa y espectacular.

Al principio me recordó a las Costas de Garraf de Barcelona, lo mismo pero a lo bestia, hablando en lenguaje tosco y simplón pero muy gráfico.

Son macizos kársticos con un tapiz de maquia y algunas manchas de bosque de Pinus. En una muy buena parte, sólo roca.

En Garraf hay multitud de cuevas y simas que podría decir conozco bien, si las conociera bien. Pero no, sólo he hecho unas cuantas simas que siempre son fósiles, entendiendo por eso que las estalactitas y estalagmitas están secas y hace muchos años que no ven el agua.

Aquí debe ser lo mismo en cuanto a simas y cuevas.

Pero en este caso, serán el paraíso de los espeleólogos de la zona y probablemente de muchos lugares, que vendrán atraídos por este paisaje.

Pero me malicio que éstos no deben ser agujeros tan secos como los de Garraf, puesto que aquí hay mucha más vegetación que retiene el agua.

Y la administra.

Probablemente pase igual que en el macizo de Calpe en Alicante, donde en un paraje seco aparecen surgencias de agua dulce que vienen de tierra adentro.

Tengo editado un modesto documental (Fuentes bajo el mar), en el que hablo de Calpe y de esas surgencias.

El documental se remonta al tiempo en el que Ramón Luis y un servidor, hacíamos equipo en eso del cine, con muy buenos resultados.

Pero volvamos al presente.

Después de varios días de ver yates, a Regidor le llamó la atención un barco mercante.

Coincidió en que vi un núcleo industrial, el único que recuerdo en el viaje, salvo el de Atenas, que debía tener un cierto tráfico mercante.

Filmé uno de esos mercantes, para ilustrarle e ilustrarme, en una fórmula de barco comercial, bueno bonito y barato.

Debe tratarse de un barco para transportar graneles, que en lugar de estar preparado para ello, ha plantado una excavadora en su cubierta para hacer la función de carga.

El proceso debe ser extremadamente lento, pero también muy barato porque cualquier barco sirve y el tiempo tiene un valor muy relativo.

Debe ser una fórmula fuera de toda normativa, pero en un mar cerrado y con una administración laxa, todo debe ser posible.

Aquí lo traigo.

Al fondo de la imagen, entre brumas, está el Canal de Corinto.

Para lo del canal debes hacer un acto de fe.

Porque el Canal de Corinto, no lo ves hasta que te lo comes.

Nada hace presagiar que te estás acercando.

Salvo que tengas grabado en la cabeza el derrotero.

Te aconsejo que consultes Google Maps, para ambientarte un poco antes de entrar de cerca en esos maravillosos parajes.

Por cierto, la banderita que ondea en la proa (delante) del Bougainville, se llama torrotito y tiene un significado en los barcos de la Armada, imagino que análogo al de la marina mercante.







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Esta fotografía, tomada en en la costa oriental adriática, bien podría ser, una vista de las costas de Garraf.

lunes, 5 de agosto de 2024

Canal de Corinto. Síntesis de lo que vamos a ver.

 

TV del camarote, donde además, se puede ver la localización del barco y lo que captan sus cámaras exteriores aéreas y submarinas.

Localización del barco en la TV del camarote.



Tengo tanta información documental y tan pocos conocimientos de lo que voy a relatar, que haré aquí una síntesis breve para que, con algo de esfuerzo por tu parte, te orientes y te sitúes.

Vamos a abordar el Canal de Corinto viniendo desde Venecia, al Norte, siguiendo la costa dálmata y en definitiva, lo que era la  Yugoslavia que ya no existe.

Existe el suelo, naturalmente, no existe jurídicamente el país.

Para mí es un poco chocante el que Yugoslavia no exista, pues toda mi juventud la estudié como tal.

Recuerdo que lindaba con Albania que era el destino turístico de todos los progres españoles de familias pudientes, forjadas en el franquismo, que querían ver en vivo las excelencias del comunismo soviético.

Se iban a Albania con el fuego comunista en el corazón y volvían de Albania, más fachas que Mussolini, pues podían apreciar de primera mano lo que era verdaderamente el comunismo soviético.

Y todo eso se esfumó, diluido en el baño de sangre que crearon las repúblicas que formaban Yugoslavia al sublevarse, buscando su independencia y hegemonía al verse libres de la bota Soviética.

Viví por las noticias y por personas próximas, el recorrido de esas masacres que me angustiaron de tal forma, que todavía hoy me persiste el dolor por esa pobre gente víctima inocente que vivió tan dura guerra civil.

Volviendo al hoy, debo señalar que nuestra historia, empieza con la entrada: Crucero al Canal de Corinto en Venecia.

Aunque en ella, incluyo imágenes del puerto de Atenas que fue el final del viaje.

Las entradas anexas a ella, son para reforzar la imagen del barco protagonista de la singladura.

Así pues, el viaje empieza en Venecia y discurre hacia el Sur, fundamentalmente bordeando la costa dálmata hasta encontrarnos con el Canal de Corinto, que atravesaremos para acabar en Atenas,

Me aburre la idea de describir, aunque sea a grandes rasgos, el mar Adriático, por lo que te recomiendo que busques en Google maps una imagen satelital de la zona y así ambientarte un poco, antes de entrar de cerca en esos maravillosos parajes.

La mayor parte del tiempo, iremos cerca de la costa oriental donde se encuentran las visitas a tierra que ofrece el crucero.

En buena parte, por culpa de la agencia intermediara, no pude preparar como hubiera  querido el viaje, pues la empresa resultó un gigante con pies de barro que me entretuvo con su incompetencia y burocracia.

En su momento te prevendré con detalle, para que no te deslumbres con una razón comercial a mi modo de ver decadente, como me ocurrió a mí.

Te ilustro esta entrada con una imagen de la gran pantalla de televisión del camarote, donde además podías ver la situación del barco y las imágenes de sus cámaras aéreas y submarinas.

¡Un no va más!








domingo, 4 de agosto de 2024

Crucero al Canal de Corinto. La bella y las bestias.

 

Puerto de Atenas. Nuestro Bougainville y detrás, un gran crucero comercial. (La foto la saqué desde el vehículo que nos enlazaba con el aeropuerto).
Puerto de Atenas. Dos grandes cruceros, desde la toldilla del Bougainville. Dan un poco de miedo, ¿no?.


Tenía claro, cuál debía ser el título de esta entrada, pero no tengo tan claro cuál será el contenido.

Porque el título ha sido un flash. Y un flash deslumbra, pero muchas veces no sabes de dónde viene exactamente.

Creo que ha sido al ver dos cruceros juntos, uno de estos de suobecientos mil pasajeros y otro más modesto, más amigable.

Creo que lo que subyacía en el destello, era la diferencia física y psicológica que hay entre un gran barco dedicado a crucero y un barco amable, dedicado a ese mismo menester.

E navegado en esos monstruos. Y mola.

Pero como decían en mi juventud, mola más General Mola.

Entonces era un dicho de la calle, hoy es un dicho culto, que pocos entenderán.

Y es que el hombre no desciende del mono, sino que tiende a él en su progreso hacia la incultura.

No voy a aclarar el dicho de calle. Lo dejo para tus entendederas.

Pero sí voy a mostrarte unas imágenes para que veas a que me refiero, cuando hablo de compartir unos espacios comunes con 180 personas o más de 3.000.

Tienes que hacer el pequeño ejercicio intelectual de transformar metros cuadrados por persona y ver que cuenta te sale. Es como ir a ver un partido de baloncesto o uno de fútbol.

Los dos deportes son apasionantes, pero reconóceme que preferirías ver el futbol, en el espacio del baloncesto.

Me he explicado fatal, pero confío, en que, como siempre me entenderás, lector. Te tengo por más inteligente que un servidor, pues sigues leyéndome y yo estoy harto de escribir.

Traigo unas fotos, para intentar compensar mis escasas explicaderas.

(Intentaré que continúe).




sábado, 3 de agosto de 2024

Crucero al Canal de Corinto, un viejo sueño. Salimos de Venecia.


Al fondo, Le Bugainville, crucero en el que viajé. A la izquierda, una parada de autobús veneciano.
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Atenas. Un crucero mastodóntico tradicional, quizás con alrededor de 3000 pasajeros, visto desde la tercera planta del Bougainville, un crucero de 185 pasajeros.

No sé por dónde empezar.

Aunque lo propio es empezar por el principio.

Y aquí el principio, está en el porqué del viaje.

Parece que un viaje a Grecia debe ser para ver las islas griegas del Egeo.

Así lo pretenden las grandes agencias de viajes.

Pues no fue así en esta ocasión.

Mi deseo no era ver las islas griegas, sino el Canal de Corinto.

Desde que empecé a navegar, he tenido interés en ver ese canal.

Y tal era ese interés, que fue el objetivo final de la compra de mis de mis barcos.

Dicho así parece que un servidor sea un magnate. No lo soy.

Si has ido siguiendo el blog, sabrás que nada más lejos de la realidad.

Cuando tras un largo proceso de compra y venta de barcos, que duró más de cuatro lustros, llegué al barco ideal para este fin, resultó que mi salud se había vuelto precaria  y además ya no tenía tripulación para alcanzarlo.

Como decía Ramón Luis, lo importante en cualquier proyecto es el factor humano, porque el dinero, con un buen proyecto, se puede conseguir.

Como buen superviviente, tengo soluciones para casi todo y pensé que, si por fin tenía barco y tiempo, pero me faltaban arrestos y tripulación, debía de encontrarlos a poco que pudiese.

Sin demoras ni dilaciones, porque el tiempo existencial apremia.

¿Y en esa situación, qué mejor que el que te lleven?

Busqué un servicio profesional, para satisfacer mi deseo de tanto tiempo.

No fue fácil,

Cruceros a las islas griegas hay muchos y baratos.

Pero cruceros que pasen por el Canal de Corinto, hay pocos y  relativamente caros.

Porque ha de ser un barco pequeño que quepa en el canal y pequeño significa poco pasaje y poco pasaje significa mucho precio.

Y por fin encontré lo que narro aquí, un crucero que atravesara el Canal de Corinto y que tuviera un precio asequible, no barato, pero si asequible.

En la primera fotografía de arriba, nuestro barco Le Bougainville, amarrado en Venecia.

Ese es el barco. Adecuado para el canal de Corinto, pero excesivo para Venecia.

Esa ciudad no es solo agua, tiene rincones muy amables en seco.

 


Si quieres saber más sobre mis barcos, puedes pulsar aquí y/o utilizar el buscador del blog.



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Cuando contraté el crucero me dijeron que en el barco solo se hablaba inglés y francés.

Estudié inglés el instituto americano de Barcelona y en algunas academias privadas.

Aprendí lo suficiente como para desenvolverme en las áreas técnicas en las que he tratado.

Ni hablar de leer una novela.

Ni de tener una conversación inteligente en la calle.

A lo sumo mi tío es rico, o ¿de dónde es usted?, yo soy de Barcelona.

Estudié francés en el bachillerato y alcancé un nivel de francés un poco más alto que el de mi inglés.

Pero de leer novelas, también nada.

A lo sumo cómics.

Y de conversación inteligente, también poco.

¡Que desperdicio de tiempo y dinero!

Me consolé pensando que media tripulación hablaría de español, como en otros cruceros y en medio mundo.

Pero aquí no.

Me da la impresión de que tienen instrucciones rigurosas de no hablar más que francés inglés, aunque sepan español o italiano, que lo saben incluso en las colonias de hongos de debajo de las rocas.

El últimos recurso era recurrir al móvil con el amigo Google.

Mi inglés y francés, no me sirvieron para nada.

Sí me servía Google, pero mis interlocutores ponían mala cara cuando tenían que leer.

Es decir, pa eso, mejor no ir.

Pero como Angélica es hispano-anglo-italo-congoleña, confiaba en que mi ignorancia lingüística, podía ser subsanada por ella, aunque me hablaran en suajili.

En definitiva que lo del idioma va en serio y si quieres viajar con esta gente, o dominas el inglés, te defiendes con el francés, has de resignarte a poner cara de tonto y sentirte como un mueble.

Y no es ya por no entenderte, es más por lo que te pierdes:

En una conferencia por lo visto apasionante sobre etnología de Croacia, Angélica tuvo que despertarme a boinazos para explicarme lo interesante del discurso.

¡A mí, un apasionado del conocimiento, que tengan que despertarme en una conferencia dada por una especialista!

Importa el desperdicio de conocimiento que se va como agua por el sumidero.

En mi época, los padres no se planteaban que sus hijos aprendieran inglés por inmersión lingüística en vacaciones o cuando fuera.

Hacía nada, habían pasado una guerra y estaban acostumbrados a vivir con el mundo dándoles la espalda.

No podían pensar que ese mundo de espaldas iba a ser el mundo en el que iban a vivir sus hijos.

¡Hablaban andaluz, castellano, catalán, vasco y mil tonterías más, menos inglés!

¡Los más pogres, machacaron  a sus hijos con el alemán y el chino!

Menuda pérdida de tiempo, esfuerzo y dinero.

Lo conocí, como he contado, en carnes propias.

Puede parecer que lo del chino tiene sentido, pero por la pronunciación del idioma, el chino solo lo pueden hablar bien los chinos.

Los demás lo podemos chapurrear, y con tantos chinos que hablan chino, ¿para qué diantre se necesita un no chino que chapurre el chino?

Es que puede ser una mente privilegiada dicen algunos idiotas. Se creen que los chinos son tontos y que necesitan a un blanco chapurreando chino, para sacarles de  apuros.

De acuerdo, un Einstein que hubiera sabido chino, podría haber pedido arroz con gambas, mejor que un Einstein que no hubiera sabido chino.

Pero ninguno de los dos hubiera muerto de hambre.

De cualquier manera pedir aloz con gambass. No es tan difícil y cualquiera lo entiende.

Menos en este crucero, que miran para otra parte y no se entretienen tan siquiera en decir, no entiendo.

Simplemente te ignoran.