Otro día traeré su historia.
Que ya es viernes y he de descansar,
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| Malva, panecito o quesito. |
Me gusta regalar flores.
Y cuando no tengo a quién, me las regalo a mí.
Gracias, Pepe, aunque sabes que las flores bajan la audiencia.
De nada, José María. No me importa, sabes que soy así.
Casi todas las partes de la malva se comen.
Los niños se divierten especialmente comiéndose los panecitos o quesitos, porque su aspecto es divertido y goloso.
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| Malvas. |
Si quieres ver más malvas, puedes ir aquí.
Malva multiflora y Malva sylvestris.
Malva común: Malva sylvestris.
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| Nunca he cogido animales vivos del mar. Este coral rojo procede de un pecio romano en la Costa Brava. |
Más gusanos marinos sedentarios.
Postdata a 4 de junio de 2026.
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| Mediterrània, revista de medio ambiente. Número 7. |
Hace unos días te hablé de la revista Mediterrània dedicada al medio ambiente.
Te hablé del principio de ella y me comprometí a hablarte del final.
Voy a darte unas pinceladas de ese final.
La revista siguió en su formato hasta el número 7 que fue el último.
Es la imagen con la que inicio esta entrada.
El último número en ese formato, porque luego cambió de contenido esencial de naturaleza y pasó a un formato más ostentoso, más vulgar y con contenido anodino.
Durante un tiempo me mantuve como jefe de redacción.
El formato y contenido de la revista se mantuvo en la línea original hasta que un día mi jefe, el responsable de medio ambiente del ayuntamiento de Barcelona, me llamó y me dijo; va a venir una persona a la que le tienes que dar todo el material relacionado con la revista.
- ¿Todo, pregunté?
- Sí, todo me confirmó.
Como soy muy obediente y no quería meter la pata, insistí:
- ¿Los contactos, las direcciones de los colaboradores, los sobres y papeles con membretes, los archivos de todo lo que tenemos, los sellos de caucho…?
El jefe puso mala cara y con tono de resignación me dijo; sí todo.
Le dije a la secretaria que metiera en una caja todo el material que teníamos relacionado con la revista y que lo dejara a punto. porque lo vendrían a recoger.
Le extrañó como a mí, pero obedeció como obedecí yo.
La secretaria era parte del alma de la revista.
Al cabo de unos días se presentó un chico joven, muy bien aliñado y vestido, sonriente y simpático que vino a recoger el material.
Luego me enteré de que el chaval militaba en el partido socialista de Cataluña y que venía de la revista Interviu, una revista de prensa amarilla que la gente compraba, al parecer, por sus desnudos.
El muchacho iba a ser el nuevo director de Mediterrània.
No le dije a mi jefe, te lo había dicho, pero lo pensé.
Días después, el jefe me pidió que preparara el próximo número.
Le dije que eso era imposible, porque había dado todo el material relacionado con la revista al chico socialista y que lo tendría que preparar él.
- Muy bien; dile que se ponga en ello.
Se lo dijo la secretaria y no sé si se puso, pero lo cierto es que pasaron semanas y aquello no avanzaba, a pesar de las insistentes llamadas de que tenía que salir el número 7 de Mediterrània.
La secretaria habló con él, para que por lo menos nos devolviera el material, para que pudiéramos seguir trabajando nosotros.
Pero no daba más que largas al asunto.
Sin tener la certeza de nada, pero conociendo el estilo político, entiendo que la revista Mediterrània fue un regalo del partido, a un militante que debía florecer.
Pero Mediterránea marchitó.
Reapareció con un número 8 despersonalizado e infumable.
Es un poné.
Tiempo más tarde, nos enteramos de que la joven promesa, en un viaje turístico, se había caído dentro del Vesubio.
Nos impresionó y apenó.
Descanse en paz.
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| Naturalista. Imagen; autor con ia. |
¡Menudo naturalista sería, si me desentendiese de las cuestiones trascendentes de mi hábitat!
Las intrascendentes o menores ya las denuncio, aunque sea poco y mal.
Vamos al hábitat trascendente.
Al margen de las religiones, que son muchas y variopintas las monoteístas, que son mayoría y las mejor articuladas, coinciden en la existencia de un creador del universo y de todo lo que contiene.
Lo que es de sentido común, dado el orden y armonía de la naturaleza.
Es razonable pensar que a ese creador le apeteciera tener control sobre lo que ha creado.
No es disparatado pues, creer que hay un creador del mundo, que también lo controla y lo dirige, bien directamente o a través de unas leyes.
Ahora bien, también podría haber sido la creación un trabajo lúdico del creador que hubiera perdido interés por lo creado.
Estando su mente fuera de nuestra comprensión y alcance, no tendría por qué ser ésta, una opción absurda.
También podría haber sido la creación el acto de un creador que después se desentendiese. Concretamente en el caso del hombre, en el texto bíblico se nos dice que cuando el creador se enemistó con el hombre lo echó del paraíso y lo condenó a su suerte.
De ser así, se comprendería el dolor y la injusticia en el mundo.
El dolor y la injusticia no son una especulación, son una realidad, de las que habrá que buscar en qué está basada y no se me ocurre mejor argumento que el enfado del creador que narra el génesis.
Aunque es cierto que eso implica una maldición intergeneracional, que creo nadie admite.
Y tampoco tiene mucho sentido crear semejante Meccano con personitas, para luego dejarlo a su suerte, especialmente cuando entre esas personitas abundan o son en mayoría vándalos.
El creador siente hartazgo y decepción, por haber creado a un ser que luego no le gusta, al que maldice y luego echa del juguete y lo deja a su suerte, a él y a sus descendientes.
Se puede explicar en arameo, en latín, griego o spanglish... pero parece que el mensaje es lo suficientemente claro como para entenderse en cualquier lugar y ambiente.
Sólo me cabe la duda de que el creador que ha organizado semejante tinglado, al ser infinito, término que no tengo muy claro, no podamos hacernos idea de sus intenciones reales.
Pero eso nos presenta el problema de que si a un ser infinito le caben el enfado y el castigo, por suponerle estas reacciones, implica aceptar que necesita cubrir unas carencias, con lo cual no es infinito.
En fin, no quiero alargarme y no es necesario que lo haga si ya he llegado a la conclusión de que no sé qué significa lo que me rodea, mi hábitat.
Es decir que no sé dónde vivo, ni de dónde vengo.
¡Conclusión, ¡tanto especular para discernir tan poco!
Me vienen a la cabeza frases tan asumidas como paz en la tierra a los hombres que ama el Señor.
A lo que cabe preguntarse, ¿y a los que no ama?
Ama a los que cumplen sus enseñanzas y en consecuencia creen en él.
No ama a los que no las cumplen o no creen en él.
¿A quien no las cumplen porque no las conocen o a los que no las cumplen por mala fe?
O lo que es más dramático, ¿a los que no las cumplen por no tener libertad para hacerlo?
¡Libertad!
Que gran comodín para hacer al hombre presuntamente libre, responsable único de todos sus actos.
En definitiva, que como naturalista sí pienso en mi hábitat pequeño e inmediato y en mi habitación grande y lejana.
Pero cuanto más pienso, más me lío y por eso mis entendederas llegan a saber que es malo cortar un árbol sin reponerlo,
Y que no es bueno echar plásticos al aire en el monte, para que acaben en el estómago de una tortuga en el mar.
Pero aunque yo no lo haga mucho, tú con probablemente más cabeza que yo, si pretendes ser un buen naturalista deberías hacerte estas preguntas e intentar responderlas aunque sea de mala manera.
Pero siempre de buena fe y con el corazón en la mano.
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| Foto: Antonio A. |
LLevo tiempo con un amplio reportaje de una travesía del Canal, con videos y afotos, llenándose de polvo.
A ver si la entrada de hoy me sirve a modo de aperitivo, para decidirme a tratar el tema.
No es capricho ni falta de apetito, es estar sobrepasado de trabajo, lo que me impide abordar empeños ambiciosos y me obliga a ir de flor en flor.