Barco turístico actual de la empresa Las Golondrinas. Sale del puerto. Modelo clásico de golondrina, todavía en uso. No sale del puerto.  | | Final de la escollera de levante, Celebrity Edge. Barcos en espera de amarre. |

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| Escollera de levante y Balearia saliendo del puerto, visto desde el Celebriy. |
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| Pastelitos de bienvenida al barco. |
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| Desde el Celebrity Edge, puerto Barcelona; silos de graneles sólidos y lancha de vigilancia de la guardia civil. Al fondo castillo de Montjuich. |
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| Al fondo hotel W, levantado en zona de protección de costa en la Barceloneta. |
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| Acceso peatonal desde el muelle. |
Sábado
diecinueve de julio de 2025.
Acabamos
de hacer el checklist en la terminal del Celebrity Edge
y estamos sentados, esperando a que sea la hora, en una cubierta alta
del barco, desde la que vemos Montjuich, el muelle de levante y la
bocana del puerto. La terminal está al final del muelle de
levante del puerto de Barcelona. Estaremos a unos veinte o
treinta metros sobre la superficie del mar.
Para hacer tiempo hemos
tomado un café, agua y unos pastelitos.
Esto
es abrumador, enorme, no he hecho más que subir y sin llegar al
camarote ya estoy cansado, suerte que Antonio está en su ambiente y
se ocupa de todo como si estuviera de fiesta, en realidad está de
fiesta.
Hace
nada han ido a ver si podemos mover el bigote en algún restaurante.
A partir de aquí me toca intentar pensar en cosas buenas y olvidarme
de las regulares. Doy gracias a Dios por haberme dado otra
oportunidad para despertar inquietudes y abrir los ojos a mis
acompañantes, especialmente al rabo de lagartija.
¿Por
qué elegimos esta compañía de crucero y no otra?
En
principio la preferencia era Ponant que tenía un viaje
parecido, pero que iniciaba el trayecto en Atenas y lo finalizaba en
Atenas, pero este salía de Barcelona y tal como está la situación
del transporte en España, quería garantizar que, por lo menos, salíamos, pues dependíamos solo de un taxi, no de un enlace aéreo.
Ya en el camarote vemos que no hay jabones ni zapatillas de cortesía, ni nada, salvo
toallas. Tampoco hay superficies suficientes para dejar cosas, las maletas por ejemplo.
Son
las dieciséis veinticinco.
Esta
tarde he pasado un mal rato a causa de la actitud del chaval con su
madre. Creo que me he enfadado, eso si, guardando las formas en plan
británico colonizando la India y me he tomado un tazón de chocolate
con nata, pues no me gusta el te.
Hoy
no he comido porque no me apetecía nada pero ahora he recuperado
fuerzas y creo que estoy rehecho.
Hemos
contratado una excursión para mañana, a un templo megalítico de
Malta situado en el entorno de una zona arqueológica declarada
patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
Había
pocas opciones, entre ellas una excursión con guía española
visitando la zona urbana de Malta pero me ha parecido que aunque la
elegida sea con guía en inglés si antes leemos lo que vamos a ver
estaremos más ambientados y además tiene mucho mayor interés
cultural para Antonio.
Se
me ha ocurrido visitar el lugar porque hace veinte años estuvimos con
Angélica y también visitamos una cueva con fósiles que esta vez no
he sabido encontrar para visitarla.
Un
aliciente divertido de esta salida es que llevaría una silla de
ruedas para que me lleven por la zona, aunque dudo que puedan porque el suelo es algo irregular. Sin
embargo en la zona del templo me ha parecido ver que hay baldosas, por lo que puedo
utilizarla y podría alternarla con paseos y ver cómo está mi tono
muscular para alguna otra excursión en este viaje.
Ni
baldosas, ni paseo y la idea de la silla ha sido un desastre. Además, la alternativa a la cueva es la visita a una
destilería para catar limoncello.
He metido la pata hasta el
corvejón.
Lo bueno es que estoy en forma y la silla ha sido un exceso innecesario y engorroso.
Si quieres ver el poblado, ves aquí.
Si quieres ver sobre el limoncello, ves aquí.