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miércoles, 20 de mayo de 2026

La pirámide de Keops, la humedad y los otomanos.

 

Pasadizo de entrada a la pirámide de Keops.

No lo entiendo. La pirámide de Keops, me parece demasiado austera y poco enrevesada.

Además, el muerto no está donde debería estar.

Eso es lo que me parece a mí que no entiendo de pirámides ni de casi nada.

Por un lado, la cámara del faraón es pequeña y no está decorada.

Sí que es lujosa por el granito rojo de Asuán, pero nada más.

Además está muy alta sobre la base de la pirámide.

Todos los muertos queremos estar enterrados en el suelo, lo más abajo posible y luego si se nos quiere dar categoría, se construye encima algo muy grande como la pirámide, pero eso se hace encima.

Si buscas en internet el interior de la pirámide de Keops, verás que parece un poco para el boato que parece se llevaba entonces con los faraones. Bueno, quizás no, pero parece poco para tanta pirámide.

Si tenían presente el saqueo que se llevaba entonces con las tumbas, esta no coordina la indiscreción con la seguridad.

De hecho los otomanos. que eran unas bestias pardas, intentaron buscar el tesoro que se imaginaban se escondía allí y quizás desistieron después de forzarla, imagino que porque al entrar pensaron que tanta miseria no era congruente con grandes tesoros.

Salvo que sí tuviera tesoros y se los llevaran ellos.

Quizás en eso estaba la seguridad.

Alguien llegó a la la cámara del rey, pero parece que se limitó a robar la momia y a romper el sarcófago, quizás al abrirlo con avidez.

Sí, probablemente fueran los otomanos los primeros y los únicos porque no hubiera más que rebañar. De hecho se llevaron hasta las placas de caliza blanca pulida que la cubrían.

Nada cuadra en la tumba de Keops y encima aparece que en vez de tener cuatro caras tiene ocho.

En definitiva que como ya he dicho, me faltan 200 años para saber algo congruente que se descubra de de esa pirámide o quizás algo menos.

Porque si cuando estiramos la pata, dejando nuestra carcasa material y putrescible, nos queda solo la energía atemporal, el alma, quizá pueda incluso preguntar al arquitecto o al mismo Keops, que se llevaba entre manos.

Pero no me hagas caso y busca en Internet el esquema del interior de la pirámide y verás que lo único que cuadra es que el faraón está enterrado encima de la faraona, por dignidad al ser dios y hombre.

Por ser dios es evidente y por ser hombre, por ser más bruto.

Por cierto, el electrodoméstico que ves en la foto, es un deshumidificador, porque la pirámide es muy húmeda.

Ya los egipcios dejaron lo que parecen unos canales de ventilación, pero es que la subida del Nilo es poderosa y todo ayuda.


 


martes, 19 de mayo de 2026

Por si se quema el monte.

 

Foto María A.

En una feria medieval celebrada en un pueblo catalán, han tenido la ingeniosa idea de colocar los extintores debajo de árboles.

Si hay un fuego no hay más que irlos a recoger debajo del árbol, que probablemente sea ya una antorcha.

No me han dicho si al árbol se llegaba en bicicleta, aunque tratándose de una feria medieval probablemente se llegaba a pie.



lunes, 18 de mayo de 2026

El sarcófago de Keops, bueno, lo que queda de él.

 


El sarcófago de Keops bueno lo que queda de él.

En la imagen lo vemos roto pero si además pudiéramos asomarnos a él veríamos que es una papelera. Como habrá un buen servicio de mantenimiento la cantidad de basura no es horrible pero la suficiente como para dar un mal golpe de vista.

El recinto es pequeño pero puede acoger con comodidad un grupito de diez personas que suelen rotar con rapidez pues el público es mucho y el recinto pequeño.

Gracias a la tontería artificial, he logrado suprimir de la fotografía a dos turistas afectados por el síndrome de Keops, que consiste en que cuando entras en la cámara del sarcófago, te da un ataque repentino de estupidez y te pones a hacer tonterías.

He conseguido dejar en la foto a una turista normal.

Como verás al fondo del recinto, que señalo con una temblorosa flecha, lo único inestable de la pirámide, aparece la iluminación artificial que entra de afuera, suficiente como para hacerse la idea de que la pirámide se construyó alrededor del sarcófago, pues éste no cabe por tan insignificante entrada, ni por el camino que sigue hasta la salida de la pirámide.

Mirándola desde afuera te das cuenta de que la pirámide es una construcción enorme, pero cuando estás dentro es cuando eres verdaderamente consciente de lo descomunal de todo ello y de la complejidad de esa construcción.

Me gustaría vivir uno o doscientos años más, para saber cómo se las ingeniaron para hacer todo eso. Porque sin duda acabará descifrándose semejante puzle.

Si buscas en Internet verás que debajo de la cámara parece que hay un espacio grande,... y encima y a los lados y delante y detrás. Todo se irá descubriendo.

No en vano me gustaría vivir doscientos años más, a pesar del futuro de las pensiones.


sábado, 16 de mayo de 2026

Santorini. Las siete curvas.

 Celebrity Edge con el Magic Carpet a ras de agua.

Santorini.

Santorini.

Las siete curvas desde el barco.

Las siete curvas, desde el puerto.

Amanece el día veinticinco y vemos salir el sol por detrás de Santorini.

Hoy nos toca visitar Fira, capital de la isla.

Durante toda la mañana navegamos a contraluz del volcán y a medida que el sol va subiendo, vamos apreciando la costa acantilada del cono volcánico que sobrevivió a la gran erupción minoica.

No me gusta lo que veo, no porque no sea bonito, sino porque es una pared acantilada de unos cientos de metros y para llegar a Fira tenemos que salvarla en autocar en teleférico, andando o en burro.

No me apetece ninguna de las alternativas.

Con el sol ya alto, veo claramente lo que me espera y dejo el barco para iniciar la aventura.

Al final, las circunstancias me llevan al autocar, que entiendo es la mejor forma de no perder el grupo, pues el barco lo tiene muy claro y se va a la hora que le toca, sin esperar a nadie y no hay alternativa razonable para cogerlo en la siguiente parada.

Si la cosa estuviera clara podría jugar con alternativas, pero el volcán es muy alto, confuso y no he estudiado el camino de antemano. En cristiano popular, me encuentro más despistado que un pulpo en un garaje.

Cuando el Sol está en el Zenit y se ve claro el camino por la ladera del cono, decido que este día me quedo en el barco: la carretera empieza por un tramo que le llaman las siete curvas, que es como un vídeo de YouTube, de esos que te quieren hacer coger miedo con carreteras.

El que haya un buen número de autocares me anima por aquello de que mal de muchos, consuelo de tontos.

Por fin decido a subir en autocar.

A poco de iniciar la subida, entro en pánico.

Mediando las siete curvas, veo que me he equivocado en elegir el autocar, pues en muchos trayectos la carretera va en voladizo y no tengo claro que cenizas volcánicas y piedra pómez pueden soportar un autocar.

Pero sale mi vena naturalista.

La roca volcánica tiene una dureza de entre dos y seis de la escala de Mohs, lo que no es poco.

Una carretera se considera de solvente, cuando la dureza de su firme es de siete en la escala de Mohs.

Es decir en principio los voladizos sobre los que vamos son sobradamente sólidos, salvo que al construir la carretera alguien haya querido apurar demasiado, lo que no es razonable pues para ahorrar costes, cuanto más roca hayan dejado, mejor.

En definitiva que paso miedo irracional pero me consuela la racionalidad de los datos.

Cuando llego arriba respiro relativamente aliviado.

Relativamente porque los dos últimos movimientos sísmicos de una cierta importancia, han sido, el primero, estando yo ya en este mundo y el último en 2025, hace poco y menos que estando casi con los pies en Santorini.

Con todo, veo lo que hay que ver porque la pela es la pela y un catalán de pro no puede tirar el dinero.

Además pienso en la vuelta, lo que ya no tiene solución, salvo que me vuelva a pie andando por una escalera con cerca de seiscientos escalones.

Sin embargo, hasta que no estoy a distancia segura de erupción y temblores, no respiro tranquilo.

¡Y todo por culturizarme un poco! Qué listos son los tontos!


Más sobre Santorini en este blog.




jueves, 7 de mayo de 2026

Revista de medio ambiente, Maditerrània.

 

He buscado en Internet y a través de la inteligencia artificial información sobre la revista mediterrània que editó el ayuntamiento de Barcelona en los años ochenta y que tenía como objeto hablar del entorno medioambiental del Mediterráneo occidental.

Y he fracasado porque en Internet no he encontrado nada interesante y me he topado con una inteligencia artificial desmemoriada e ignorante. Por eso empiezo en esta entrada el relato de algo que merece no ser olvidado de forma tan apresurada.

La revista duró poco y fue un encargo de algo que tenía que editar como un boletín de fotocopias grapadas que a través del ayuntamiento de Barcelona debía distribuirse a otros ayuntamientos de la cuenca norte mediterránea.

Entonces no se pensaba en absoluto en la cuenca sur, no sé exactamente por qué y probablemente no tenga por que saberlo, pues la idea debía moverse a un nivel que me desbordaba, como técnico superior en medio ambiente, que ese era mi destino cuando el encargo.

Sí recuerdo que a algunas de las reuniones vinieron técnicos y políticos musulmanes de no recuerdo exactamente qué país y lo tengo presente no por otra circunstancia, de que nos hacía mucha gracia que los musulmanes se ponían en las reuniones, hasta las cejas de alcohol y comían todo lo que se les presentaba, fuera cerdo vaca o conejo.

Como he dicho, el encargo que recibí fue el de hacer un panfleto en fotocopias grapadas del que debería ser el director.

Pero a medida de que hice tomar forma a ese documento, sugerí que me parecía una manera muy burda distribuir documentación tan interesante en un medio tan pobre, por lo que hice ver que la imagen del ayuntamiento de Barcelona se merecía algo mejor.

Al final acabamos editando una revista diseñada por Enric Satué, entonces persona de prestigio en el ramo, con unas portadas, impresas a cuatro tintas, que con el tiempo debían ser piezas de un puzle que formara la carta del mar Mediterráneo, de manera que pasé de ser del responsable de un panfleto en fotocopias, a responsable de una revista de altura.

Debo decir que Satué, además de que me pareció un verdadero artista, resultó persona muy afable y nada creída de su arte.

Mi jefe era entonces el responsable del área de medio ambiente del ayuntamiento, Pep Martí (Pepe Martí), un comunista honrado y coherente. Me ofreció ser el director de la revista pero pensé, que por el formato y destino de la revista, el director iba a durar cuatro días pues habría tortas para ocupar ese sitio.

Le pedí que me dejara simplemente en el cargo de jefe de redacción, que es el que trabaja sin dar la cara y en eso quedamos.

El tiempo acabó dándome la razón, más que la razón, porque lo que ocurrió a continuación ni el guionista más sagaz podría haber hilado un guión que estuviera a la altura de lo que ocurrió en el desarrollo de la revista y en su dramático fin.

Pero estoy cansado y de eso hablaré otro día, si Dios quiere.







viernes, 27 de marzo de 2026

Comedero de buitres. Excursión de un día, para pasear cuerpos congelados de fauna africana.

 


Que no se te ocurra comprarte una furgoneta y si lo haces mantén la discreción.

Hace años, estando en el CRIS, se me ocurrió comprarme una furgoneta con la que viajé por toda España y parte de Europa.

Hasta ahí bien, pero como iba algunos fines de semana a la Costa Brava a bucear, se me ocurrió que no debía llevar un vehículo tan grande para una sola persona y compartir mis viajes con otros socios del CRIS.

Al principio fue bien, pero luego devino en costumbre y prácticamente todos los fines de semana salía con un grupo de buceadores ysus equipos a algún lugar de la Costa Brava, todo a mi cuenta, vehículo y gasoil.

Era divertido pero ruinoso.

Luego el CRIS tuvo a bien ceder las botellas con las que buceaba, a veces incluso con el aire, con lo que la aventura dejó de ser tan ruinosa y seguía siendo igual de divertida.

Y así pasó el tiempo.

Luego la familia empezó a pedirme que los acompañara con la furgoneta para hacer sus mudanzas o transportar algún objeto voluminoso.

Después se sumaron los amigos de la familia y más tarde amigos de los amigos de la familia y luego algún desconocido que traía algunos de los anteriores, naturalmente, por compromiso social no podía decir que no y decía siempre que sí.

Ya no era el precio del gasoil que para recorridos cortos era insignificante.

Resultó que me transformé en el empleado gratis e incondicional de una serie de personas a las que pronto y claro podría llamar gorronas.

La verdad es que me agobiaban un poco hasta el punto de que decidí vender la furgoneta y comprar un vehículo tradicional lo más pequeño que encontré para desplazarme cómodamente con mi familia, sin que cupiera nada más.

Seguí viajando pero sin la responsabilidad de llevar una carga inútil que debía cargar y descargar con cuidado en un lugar determinado, en un día y una hora determinada.

Cuando necesitaba algo más grande alquilaba el vehículo y solo en una ocasión acepté el préstamo de su furgoneta a unos amigos, teniendo la deferencia de pagarles el combustible.

Nunca más se me ocurrió comprar un vehículo grande, siempre cochecitos pequeños y cucos… Pero ¡caramba!, me dejaba el objeto principal de la entrada que no era llorar sobre el error que cometí al comprarme una furgoneta.

Un día, un empleado de mantenimiento del Zoo de Barcelona, me comentó que tenían congelados una serie de animales, entre los que se encontraban varias gacelas y una cría de jirafa, de los que querían deshacerse llevándolos a un lugar montañoso de Tarragona, donde había buitres.

Querían dejarlos en un comedero donde habitualmente esos animales iban a buscar comida.

Y me pidió que cargarse con esos congelados y los llevará hasta el comedero.

Así lo hice pues no tenía un no para nadie y allí los llevamos.

El lugar estaba lejos y no recuerdo si el empleado me dio las gracias, probablemente sí.

Pero no quiso que nos quedáramos a ver algún buitre, con la excusa de que nuestra presencia les alarmaría. Me dijo que él ya había visto muchos.

También los había visto yo, al alcance de pillarles, la pata, pues tengo paciencia y la paciencia te hace invisible.

Aquel día no tenía prisa y ver un buitre comer jirafa no se ve a menudo.

Pero al parecer el empleado si la tenía, como ocurrió el día de una salida oceanográfica que cuento en el blog. Por lo que nos fuimos sin ver buitres, lo que para mí fue como irme con el rabo entre las piernas.

Ni un detalle; ni un vamos a tomar algo; ni un vente un día al zoo que veremos a los monos; ni un muchas gracias que quizás sí, pero que no recuerdo porque no debió ser muy efusivo.

Y es que la confianza da asco y cuando te crees el mejor del mundo, el resto tiene siempre que estar encantado de conocerte.

Aunque lo de la salida oceanográfica fue más leve, pues no habían buitres, no era mi furgoneta y quien me pidió el favor no era un presunto amigo.



Relato de una excursión oceanográfica mañanera.




jueves, 26 de marzo de 2026

Dulces recuerdos.


Revista Pagurus.

 

Pagurus es un género de molusco gasterópodo marino, un caracol de mar, que es discreto, inofensivo e incluso a veces bonito.

Como Diógenes solo tiene una casita, que ni tan siquiera es suya, pero que le acompaña siempre, aunque no siempre es la misma, pues la cambia a medida que crece.

Eso fue para mí esta revista.

Me ha acompañado durante muchos años en los que la he ido arrastrando hasta que ya no ha servido, pues perdió su sentido.

Queda un rastro digital de ella, que no es nada.

Y un recuerdo, que es menos, si puede haber algo más efímero que lo digital.

Como no hay nada más triste que te olvide hasta tu padre, la vuelvo a traer aquí, porque la tenía casi olvidada, hasta que me apareció buscando otra cosa. ¡Menudo recuerdo. Perdona revista Pagurus!

El recuerdo va ligado al Dr. Calzada, su padre putativo y a Antonio A. su padrino, ambos colaboradores en lo bueno y víctimas inocentes en las inexactitudes y erratas.

Todo tiene su tiempo y lugar. Y fuera de ellos resulta intempestivo u oopart.



No sé como poner el texto de la imagen de manera que se lea bien, por lo que te transcribo aquí la editorial. 

EDITORIAL.

Así como lo habíamos planeado, desarrollamos en este nuevo número de Pagurus contenidos que avanzamos en nuestra web: http://www.wix.com/pagurus/revistapagurus (esta y otras páginas web de wix, me las borró la propia empresa wix sin avisar).

Sabemos que muchas veces los árboles no dejan ver el bosque, y tantos cientos de piezas expuestas en la Sala cardenal Carles, podían hacer pasar inadvertidas algunas de elevado interés pedagógico.

En nuestra página web y aquí, desmenuzamos la información que ofrecemos en la Sala, para que la visita sea más provechosa.

Escuelas y grupos que nos deseen visitar, pueden utilizar estos recursos (cuestionarios que se ofrecen en la inscripción, como la revista digital y la web) para personalizar su visita y sacar el mejor provecho de ella.

Estamos haciendo un gran esfuerzo para ofrecer una visión de la naturaleza cada vez más amplia y así poder atender al mayor número de inquietudes.

Nuestros lectores saben que el MGSB, del que la SCC es una sala aneja, es un Museo de alta investigación en paleontología de invertebrados. La tarea de la SCC es de mera divulgación, con la exigencia de un estricto rigor, de forma que la presentación no altere ni desvirtúe la calidad del contenido.

Por eso, dado el amplio número de temas que tratamos, hemos recurrido a coleccionistas y personas de reconocida solvencia en sus especialidades.

Sumando una gran ilusión y esfuerzo personal y la estricta supervisión del MGSB, hemos logrado ofrecer a las escuelas lo que probablemente sea, en su género, el mejor recurso pedagógico permanente que se puede encontrar hoy en España.

Ilusionados, agradecemos a los profesores su respuesta visitándonos, lo que es una gran ayuda para mantener y desarrollar este recurso, que con medios tan modestos, ha conseguido ofrecer tanta información de calidad.


Nota: Al parecer, por falta de rentabilidad económica, el Seminario de Barcelona, propietario y alma del prestigioso MGSB, cerró la SCC en diciembre de 2025.

Al cierre le precedieron años de dudas e incertidumbres.

En la Navidad de 2011 dejé de publicar la Revista Pagurus, al carecer de sentido seguir con ella.

En internet aparecen los contenidos íntegros creo que de todos los números.