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viernes, 19 de septiembre de 2025

Diario de viaje 2. Crucero a Grecia con Celebrity Edge. Limoncello y un verde rincón de Malta.

 20 de julio 2025

Nos quedamos en la parte 1,  en que tengo a la tropa dispersa por el barco, azuzada por mí, oteando lo que en él se encuentra.

También les he pedido que busquen información sobre la salida de mañana a Malta, especialmente si se visita el poblado Paleolítico y la cueva con fósiles de mamíferos y hombres que hay en la isla.

Espero que estén distraídos hasta la hora de comer.

Me confirman que el poblado sí, pero la cueva no. En su lugar hay una degustación de limoncello, en la que se ilustra sobre su elaboración.

Lunes, 21 de julio de 2025. 19:35 h. Malta.

Visitamos un poblado Paleolítico en Malta. He decidido ir en silla de ruedas, por si… Pero ha sido una mala idea, para mí como pasajero y peor para el chaval como conductor.

Y asistimos a una cata de limoncello.

Hoy tenemos día de navegación hasta Mykonos.

Antonio lleva un par de días quejándose de molestias en el culo. Se está poniendo aloe vera.

No quiere que lo vea el médico.

Donde el Limoncello a Antonio le gustaron unos soldaditos de plomo de caballeros de la cruz de Malta, pero hay mucho barullo y lo dejamos correr.

Intentaré comprárselos desde Barcelona.

Postdata, han pasado semanas desde que les pedí los soldaditos, pero no se han dignado contestar.

Los buscaré en Internet.

Entrada al recinto. Foto: Antonio Asensi.

En el corazón de Malta se encuentra una extraordinaria transformación: una antigua cantera agreste se ha convertido en el Patrimonio de Piedra Caliza, Parque y Jardines, un lugar que fusiona el esplendor natural y la riqueza cultural de la isla. Este lugar, mucho más que una simple atracción turística, es una celebración de la tradición y la innovación, especialmente famoso por su huerto de cítricos repleto de vibrantes limoneros y naranjos. Aquí comienza la cautivadora historia de la elaboración del limoncello, una tradición que fusiona la esencia de los limones de Malta con técnicas ancestrales.

Así empieza la página web de una empresa que comercializa limoncello, un licor que conocí en Caserta (Italia) y que es tan bueno como peligroso por su alta graduación alcohólica. Sólo me mojé los labios, pues soy abstemio total, en mi juventud por ideología y hoy, además, por salud.

Pero no soy tonto. También era vegetariano y cuando me preguntaban si no me gustaba el jamón serrano, aclaraba; claro que me gusta, soy vegetariano, no tonto. Una cosa son los valores, otra el paladar.

Aplico el mismo razonamiento al limoncello.

Esta entrada no es una apología al licor, sino al esfuerzo de un ciudadano que ha creado un rincón encantador con un gusto exquisito, un vergel, donde produce este complemento gastronómico.

Cuando en el crucero me ofrecieron esa visita, estuve a punto de desecharla. Me hubiera arrepentido. Además, vi una pequeña exposición de elementos de cantería y un espacio de venta de recuerdos, con cuatro cosas, pero elegidas con el criterio y gusto de una persona interesante, o por lo menos con unos gustos afines a los míos.

No me alargo, que sé que las letras tienen pocos amigos.

Jardines. A la derecha, bajo el roble?, zona de degustación.
Jardines, zona de degustación.

Jardines. Zona de degustación.

Jardines.
Jardines, zona de degustación.
Jardines. Cascada. Foto Antonio Asensi.











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