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martes, 4 de agosto de 2026

Crucero por el Danubio. Prólogo. +

 

Aeropuerto de Barcelona, terminal 2.


Movido por un peligroso romanticismo, he realizado un crucero por el Danubio.

Ahora bien, debo advertir que ha sido en circunstancias excepcionales; en condiciones de una sequía, sin precedentes en el siglo.

Me fastidió que el crucero tuviera que empezar en el aeropuerto de Barcelona, pasar luego al aeropuerto de Munich y luego, tras dos horas de autocar, llegar al barco.

Un mal comienzo. Muy enrevesado y alejado del infantil romanticismo que pretendía.

Pero vamos pasito a pasito.

Todo empieza alas cuatro de la mañana del día de salida con el toque de diana.

Luego taxi y tras unos  60 € nos presentamos en el  aeropuerto de Barcelona.

Éste es todavía un aeropuerto humano y racional.

A horas intempestivas resulta incluso acogedor.

O plácido.

O tranquilo.

Quizás como todos, pero este es de casa y eso cuenta.

Por lo que respecta a los aviones y a la sequía quizás otra vez buscaré otra empresa distinta de Catay a ver si me ofrece un principio mejorable, con menos horas de avión y carretera, y una alternativa creíble a inclemencias naturales.

Sabiendo que el barco necesitaría ruedas para pasar algunos tramos, Catay prefirió el negocio a la ética.

Ese problema lo hubiera subsanado suspendiendo el viaje, pues 

La misma empresa advirtió de la grave sequía, aunque sin dar razón del alcance y secuelas que ello tendría.

Terminal 2 del aeropuerto de Barcelona  con ambiente, sobre las diez de la mañana.

En lo sucesivo no seguiré un orden cronológico estricto, pues guardar cualquier disciplina me resulta molesto y lento.

Ahora bien, como las fotos si tienen un cierto orden, como consecuencia inevitable las entradas también lo tendrán. 

Tampoco me voy a extender en las explicaciones pues en Internet encontrarás más y mejor.

Me centraré pues en sensaciones personales que es lo que no puedes encontrar en Internet.

Ahora bien estas impresiones tómalas con pinzas.

 pues al hablar mucho me equivoco mucho.

Y así como la IA advierte que puede equivocarse, ni te digo lo que puede hacer un servidor.

Aunque quizá menos, pues tengo raciocinio que la IA no tiene.



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