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jueves, 7 de mayo de 2026

Revista de medio ambiente, Maditerrània.

 

He buscado en Internet y a través de la inteligencia artificial información sobre la revista mediterrània que editó el ayuntamiento de Barcelona en los años ochenta y que tenía como objeto hablar del entorno medioambiental del Mediterráneo occidental.

Y he fracasado porque en Internet no he encontrado nada interesante y me he topado con una inteligencia artificial desmemoriada e ignorante. Por eso empiezo en esta entrada el relato de algo que merece no ser olvidado de forma tan apresurada.

La revista duró poco y fue un encargo de algo que tenía que editar como un boletín de fotocopias grapadas que a través del ayuntamiento de Barcelona debía distribuirse a otros ayuntamientos de la cuenca norte mediterránea.

Entonces no se pensaba en absoluto en la cuenca sur, no sé exactamente por qué y probablemente no tenga por que saberlo, pues la idea debía moverse a un nivel que me desbordaba, como técnico superior en medio ambiente, que ese era mi destino cuando el encargo.

Sí recuerdo que a algunas de las reuniones vinieron técnicos y políticos musulmanes de no recuerdo exactamente qué país y lo tengo presente no por otra circunstancia, de que nos hacía mucha gracia que los musulmanes se ponían en las reuniones, hasta las cejas de alcohol y comían todo lo que se les presentaba, fuera cerdo vaca o conejo.

Como he dicho, el encargo que recibí fue el de hacer un panfleto en fotocopias grapadas del que debería ser el director.

Pero a medida de que hice tomar forma a ese documento, sugerí que me parecía una manera muy burda distribuir documentación tan interesante en un medio tan pobre, por lo que hice ver que la imagen del ayuntamiento de Barcelona se merecía algo mejor.

Al final acabamos editando una revista diseñada por Enric Satué, entonces persona de prestigio en el ramo, con unas portadas, impresas a cuatro tintas, que con el tiempo debían ser piezas de un puzle que formara la carta del mar Mediterráneo, de manera que pasé de ser del responsable de un panfleto en fotocopias, a responsable de una revista de altura.

Debo decir que Satué, además de que me pareció un verdadero artista, resultó persona muy afable y nada creída de su arte.

Mi jefe era entonces el responsable del área de medio ambiente del ayuntamiento, Pep Martí (Pepe Martí), un comunista honrado y coherente. Me ofreció ser el director de la revista pero pensé, que por el formato y destino de la revista, el director iba a durar cuatro días pues habría tortas para ocupar ese sitio.

Le pedí que me dejara simplemente en el cargo de jefe de redacción, que es el que trabaja sin dar la cara y en eso quedamos.

El tiempo acabó dándome la razón, más que la razón, porque lo que ocurrió a continuación ni el guionista más sagaz podría haber hilado un guión que estuviera a la altura de lo que ocurrió en el desarrollo de la revista y en su dramático fin.

Pero estoy cansado y de eso hablaré otro día, si Dios quiere.