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domingo, 31 de mayo de 2026

No estamos huecos por dentro.

 

Naturalista. Imagen; autor con ia.

¡Menudo naturalista sería, si me desentendiese de las cuestiones trascendentes de mi hábitat!

Las intrascendentes o menores ya las denuncio, aunque sea poco y mal.

Vamos al hábitat trascendente.

Al margen de las religiones, que son muchas y variopintas las monoteístas, que son mayoría y las mejor articuladas, coinciden en la existencia de un creador del universo y de todo lo que contiene.

Lo que es de sentido común, dado el orden y armonía de la naturaleza.

Es razonable pensar que a ese creador le apeteciera tener control sobre lo que ha creado.

No es disparatado pues, creer que hay un creador del mundo, que también lo controla y lo dirige, bien directamente o a través de unas leyes.

Ahora bien, también podría haber sido la creación un trabajo lúdico del creador que hubiera perdido interés por lo creado.

Estando su mente fuera de nuestra comprensión y alcance, no tendría por qué ser ésta, una opción absurda.

También podría haber sido la creación el acto de un creador que después se desentendiese. Concretamente en el caso del hombre, en el texto bíblico se nos dice que cuando el creador se enemistó con el hombre  lo echó del paraíso y lo condenó a su suerte.

De ser así, se comprendería el dolor y la injusticia en el mundo.

El dolor y la injusticia no son una especulación, son una realidad, de las que habrá que buscar en qué está basada y no se me ocurre mejor argumento que el enfado del creador que narra el génesis.

Aunque  es cierto que eso implica una maldición intergeneracional, que creo  nadie admite.

Y tampoco tiene mucho sentido crear semejante Meccano con personitas, para luego dejarlo a su suerte, especialmente cuando entre esas personitas abundan o son en mayoría vándalos.

El creador siente hartazgo y decepción, por haber creado a un ser que luego no le gusta, al que maldice y luego echa del juguete y lo deja a su suerte, a él y a sus descendientes.

Se puede explicar en arameo, en  latín, griego o spanglish... pero parece que el mensaje es lo suficientemente claro como para entenderse en cualquier lugar y ambiente.

Sólo me cabe la duda de que el creador que ha organizado semejante tinglado, al ser infinito, término que no tengo muy claro, no podamos hacernos idea de sus intenciones reales.

Pero eso nos presenta el problema de que si a un  ser infinito le caben el enfado y el castigo, por  suponerle estas reacciones, implica aceptar que necesita cubrir unas carencias, con lo cual no es infinito.

En fin, no quiero alargarme y no es necesario que lo haga si  ya he llegado a la conclusión de que no sé qué significa lo que me rodea, mi hábitat.

Es decir que no sé dónde vivo, ni de dónde vengo.

¡Conclusión, ¡tanto especular para discernir tan poco!

Me vienen a la cabeza frases tan asumidas como paz en la tierra a los hombres que ama el Señor.

A lo que cabe preguntarse, ¿y a los que no ama?

Ama a los que cumplen sus enseñanzas y en consecuencia  creen en él.

No ama a los que no las cumplen o no creen en él.

¿A quien no las cumplen porque no las conocen o a los que no las cumplen por mala fe?

O lo que es más dramático, ¿a los que no las cumplen por no tener libertad para hacerlo?

¡Libertad!

Que gran comodín para hacer al hombre presuntamente libre, responsable único de todos sus actos.

En definitiva, que como naturalista sí pienso en mi hábitat pequeño e inmediato y en mi habitación grande y lejana.

Pero cuanto más pienso, más me lío y por eso mis entendederas llegan a saber que es malo cortar un árbol sin reponerlo,

Y que no es bueno echar plásticos al aire en el monte, para que acaben en el estómago de una tortuga en el mar.

Pero aunque yo no lo haga mucho, tú con probablemente más cabeza que yo, si pretendes ser un buen naturalista deberías hacerte estas preguntas e intentar responderlas aunque sea de mala manera.

Pero siempre de buena fe y con el corazón en la mano.



sábado, 23 de mayo de 2026

En Canal de Corinto (Grecia).

 

Foto: Antonio A.



LLevo tiempo con un amplio reportaje de una travesía del Canal, con videos y afotos, llenándose de polvo.

A ver si la entrada de hoy me sirve a modo de aperitivo, para decidirme a tratar el tema.

No es capricho ni falta de apetito, es estar sobrepasado de trabajo, lo que me impide abordar empeños ambiciosos y me obliga a ir de flor en flor.


Burbujas.

 



Hoy voy a hablar de la tensión superficial.

La foto de la burbuja de arriba, ¡de unos dos metros!, la tomé en Barcelona, cerca de la plaza de España.

Está formada con agua jabonosa.

Con otras burbujas más pequeñas juegan los niños.

Si te llaman la atención y quieres saber cómo se pueden formar y mantener, ves a internet y busca burbuja y tensión superficial.

Te obligará a leer, pero eso es bueno.

La tontería artificial me va a dejar en el paro blogueril, pero me gusta traer fotos para intentar fomentar la curiosidad y la lectura.

Quizás ya hayas visto estas escenas de artistas callejeros.

Cada uno tiene su fórmula.  La de éste es asombrosa.



viernes, 22 de mayo de 2026

Eulalia clavigera; Gusano sin sofá y una postdata sobre sus parientes cómodos.

Eulalia clavigera. Foto: Antonio R.

Antonio A., amigo y compañero, me dijo en una ocasión que no clasificara nunca sin ver el ejemplar, sin tenerlo delante.

Él es un geólogo de bien, un científico serio.

Siempre le hice caso en todo (hace tiempo que no lo veo),  pero en este aspecto concreto nunca se lo he hecho, porque no soy científico, sólo un naturalista y divulgador.

No suelo aventurarme a clasificar setas, por ejemplo, porque no entiendo de ellas y porque hay tantas variaciones sutiles entre algunas setas comestibles y otras venenosas, que no querría enviar a nadie a urgencias.

Me asombran los entendidos que dicen por internet, qué seta es comestible y cual no lo es.

Pienso que serán entendidos pero que tienen poca cabeza.

Aunque en realidad nunca lo sabremos hasta que no conozcamos las estadísticas de sus lectores hospitalizados por comer setas.

Por eso, me atrevo a clasificar fotos y a veces hasta descripciones, aunque con las explicaderas que tienen algunos estas, pueden ser realmente difíciles de interpretar.

Por ejemplo, decir que el gusano que te muestro es probablemente Eulalia clavigera, no es arriesgado.

Este gusano errante marino se encuentra desde el Reino Unido, hasta el Mediterráneo.

Errante no porque sea como el holandés errante, sino porque vive libre, no como otros gusanos marinos de los que te he hablado en otras entradas, que viven generalmente dentro de un tubo que generan ellos mismos.

Esos últimos son los poliquetos sedentarios, como los ciudadanos que se pasan el día sentados en el sofá viendo la televisión.

Por eso querido Antonio, me atrevo a clasificar una foto y a veces hasta una descripción, aunque a veces sea realmente difícil.

Sólo clasifico en remoto si las secuelas de un error de clasificación no llevan al hospital o a la comisaría.

Hoy, con la tontería artificial, muchos ya han aprendido a equivocarse solos.


Postdata.


Aquí te ilustro unos gusanos con sofá, para que te inspires en si prefieres la libertad, a la comodidad.

Parece que esta dicotomía está hoy en la cabeza de muchos.

Yo lo tengo claro y no desearía conocer  como lo tienes tú.

O usted.


Dos especies de poliquetos sedentarios, sobre la cara interna de un molusco bivalvo.




miércoles, 20 de mayo de 2026

La pirámide de Keops, la humedad y los otomanos.

 

Pasadizo de entrada a la pirámide de Keops.

No lo entiendo. La pirámide de Keops, me parece demasiado austera y poco enrevesada.

Además, el muerto no está donde debería estar.

Eso es lo que me parece a mí que no entiendo de pirámides ni de casi nada.

Por un lado, la cámara del faraón es pequeña y no está decorada.

Sí que es lujosa por el granito rojo de Asuán, pero nada más.

Además está muy alta sobre la base de la pirámide.

Todos los muertos queremos estar enterrados en el suelo, lo más abajo posible y luego si se nos quiere dar categoría, se construye encima algo muy grande como la pirámide, pero eso se hace encima.

Si buscas en internet el interior de la pirámide de Keops, verás que parece un poco para el boato que parece se llevaba entonces con los faraones. Bueno, quizás no, pero parece poco para tanta pirámide.

Si tenían presente el saqueo que se llevaba entonces con las tumbas, esta no coordina la indiscreción con la seguridad.

De hecho los otomanos. que eran unas bestias pardas, intentaron buscar el tesoro que se imaginaban se escondía allí y quizás desistieron después de forzarla, imagino que porque al entrar pensaron que tanta miseria no era congruente con grandes tesoros.

Salvo que sí tuviera tesoros y se los llevaran ellos.

Quizás en eso estaba la seguridad.

Alguien llegó a la la cámara del rey, pero parece que se limitó a robar la momia y a romper el sarcófago, quizás al abrirlo con avidez.

Sí, probablemente fueran los otomanos los primeros y los únicos porque no hubiera más que rebañar. De hecho se llevaron hasta las placas de caliza blanca pulida que la cubrían.

Nada cuadra en la tumba de Keops y encima aparece que en vez de tener cuatro caras tiene ocho.

En definitiva que como ya he dicho, me faltan 200 años para saber algo congruente que se descubra de de esa pirámide o quizás algo menos.

Porque si cuando estiramos la pata, dejando nuestra carcasa material y putrescible, nos queda solo la energía atemporal, el alma, quizá pueda incluso preguntar al arquitecto o al mismo Keops, que se llevaba entre manos.

Pero no me hagas caso y busca en Internet el esquema del interior de la pirámide y verás que lo único que cuadra es que el faraón está enterrado encima de la faraona, por dignidad al ser dios y hombre.

Por ser dios es evidente y por ser hombre, por ser más bruto.

Por cierto, el electrodoméstico que ves en la foto, es un deshumidificador, porque la pirámide es muy húmeda.

Ya los egipcios dejaron lo que parecen unos canales de ventilación, pero es que la subida del Nilo es poderosa y todo ayuda.


Postdata a jueves 21 de mayo de 2026.




Esta mañana he tenido un percance que me ha fastidiado.

Ya ha pasado y me pongo a escribir esto.

A Keops lo conocemos sin su ajuar, pero quizás eso no quiere decir que todavía ese ajuar no pueda estar  en la pirámide.

Me ha venido a la cabeza, que si en su origen alguien lo hubiera puesto a más resguardo, podría haber pasado inadvertido.

Se sabe hoy que hay una cámara cerca de la cámara del faraón.

Se sabe que hay un hueco grande, pero no su contenido ni acceso.

Quizá sería oportuno mover el sarcófago, roto pero sin señales de haber sido desplazado nunca, para ver que no incomode el acceso a esa cámara, si es que hubiera acceso desde ahí.

Y la forma de moverlo sería sin ruido, fuego ni vibraciones, para evitar derrumbes. Y por qué no, por personas a las que no les moviera el afán de lustre, sino el bienestar del faraón.

Qué sé yo.

Como ya he dicho, no sé nada de pirámides, ni de faraones ni de casi nada, aunque siento una cierta simpatía hacia el arquitecto de la pirámide.

Incluso más que hacia su jefe.

Es esto una tontería fruto de un pensamiento fugaz, que no tiene ninguna trascendencia, más que en el alma de algún lector que se pierda entre estas líneas buscando gusanos, fósiles, insectos o flores.

Bueno, ya he cumplido.

Me vuelvo a esperar, con poca ilusión, mi próxima crisis, en la esperanza de no tener que esperar 200 años para saber más.


 


martes, 19 de mayo de 2026

Por si se quema el monte.

 

Foto María A.

En una feria medieval celebrada en un pueblo catalán, han tenido la ingeniosa idea de colocar los extintores debajo de árboles.

Si hay un fuego no hay más que irlos a recoger debajo del árbol, que probablemente sea ya una antorcha.

No me han dicho si al árbol se llegaba en bicicleta, aunque tratándose de una feria medieval probablemente se llegaba a pie.



lunes, 18 de mayo de 2026

El sarcófago de Keops, bueno, lo que queda de él.

 


El sarcófago de Keops bueno lo que queda de él.

En la imagen lo vemos roto pero si además pudiéramos asomarnos a él veríamos que es una papelera. Como habrá un buen servicio de mantenimiento la cantidad de basura no es horrible pero la suficiente como para dar un mal golpe de vista.

El recinto es pequeño pero puede acoger con comodidad un grupito de diez personas que suelen rotar con rapidez pues el público es mucho y el recinto pequeño.

Gracias a la tontería artificial, he logrado suprimir de la fotografía a dos turistas afectados por el síndrome de Keops, que consiste en que cuando entras en la cámara del sarcófago, te da un ataque repentino de estupidez y te pones a hacer tonterías.

He conseguido dejar en la foto a una turista normal.

Como verás al fondo del recinto, que señalo con una temblorosa flecha, lo único inestable de la pirámide, aparece la iluminación artificial que entra de afuera, suficiente como para hacerse la idea de que la pirámide se construyó alrededor del sarcófago, pues éste no cabe por tan insignificante entrada, ni por el camino que sigue hasta la salida de la pirámide.

Mirándola desde afuera te das cuenta de que la pirámide es una construcción enorme, pero cuando estás dentro es cuando eres verdaderamente consciente de lo descomunal de todo ello y de la complejidad de esa construcción.

Me gustaría vivir uno o doscientos años más, para saber cómo se las ingeniaron para hacer todo eso. Porque sin duda acabará descifrándose semejante puzle.

Si buscas en Internet verás que debajo de la cámara parece que hay un espacio grande,... y encima y a los lados y delante y detrás. Todo se irá descubriendo.

No en vano me gustaría vivir doscientos años más, a pesar del futuro de las pensiones.



sábado, 16 de mayo de 2026

Santorini. Las siete curvas.

 Celebrity Edge con el Magic Carpet a ras de agua.
Santorini, hacia las siete curvas.

Santorini. Fira.

Santorini. Amanecer tras el volcán.
Las siete curvas desde el barco.


Las siete curvas, desde el puerto.

Amanece el día veinticinco y vemos salir el sol por detrás de Santorini.

Hoy nos toca visitar Fira, capital de la isla.

Durante toda la mañana navegamos a contraluz del volcán y a medida que el sol va subiendo, vamos apreciando la costa acantilada del cono volcánico que sobrevivió a la gran erupción minoica.

No me gusta lo que veo, no porque no sea bonito, sino porque es una pared acantilada de unos cientos de metros y para llegar a Fira tenemos que salvarla en autocar en teleférico, andando o en burro.

No me apetece ninguna de las alternativas.

Con el sol ya alto, veo claramente lo que me espera y dejo el barco para iniciar la aventura.

Al final, las circunstancias me llevan al autocar, que entiendo es la mejor forma de no perder el grupo, pues el barco lo tiene muy claro y se va a la hora que le toca, sin esperar a nadie y no hay alternativa razonable para cogerlo en la siguiente parada.

Si la cosa estuviera clara podría jugar con alternativas, pero el volcán es muy alto, confuso y no he estudiado el camino de antemano. En cristiano popular, me encuentro más despistado que un pulpo en un garaje.

Cuando el Sol está en el Zenit y se ve claro el camino por la ladera del cono, decido que este día me quedo en el barco: la carretera empieza por un tramo que le llaman las siete curvas, que es como un vídeo de YouTube, de esos que te quieren hacer coger miedo con carreteras.

El que haya un buen número de autocares me anima por aquello de que mal de muchos, consuelo de tontos.

Por fin decido a subir en autocar.

A poco de iniciar la subida, entro en pánico.

Mediando las siete curvas, veo que me he equivocado en elegir el autocar, pues en muchos trayectos la carretera va en voladizo y no tengo claro que cenizas volcánicas y piedra pómez pueden soportar un autocar.

Pero sale mi vena naturalista.

La roca volcánica tiene una dureza de entre dos y seis de la escala de Mohs, lo que no es poco.

Una carretera se considera de solvente, cuando la dureza de su firme es de siete en la escala de Mohs.

Es decir en principio los voladizos sobre los que vamos son sobradamente sólidos, salvo que al construir la carretera alguien haya querido apurar demasiado, lo que no es razonable pues para ahorrar costes, cuanto más roca hayan dejado, mejor.

En definitiva que paso miedo irracional pero me consuela la racionalidad de los datos.

Cuando llego arriba respiro relativamente aliviado.

Relativamente porque los dos últimos movimientos sísmicos de una cierta importancia, han sido, el primero, estando yo ya en este mundo y el último en 2025, hace poco y menos que estando casi con los pies en Santorini.

Con todo, veo lo que hay que ver porque la pela es la pela y un catalán de pro no puede tirar el dinero.

Además pienso en la vuelta, lo que ya no tiene solución, salvo que me vuelva a pie andando por una escalera con cerca de seiscientos escalones.

Sin embargo, hasta que no estoy a distancia segura de erupción y temblores, no respiro tranquilo.

¡Y todo por culturizarme un poco! Qué listos son los tontos!


Más sobre Santorini en este blog.






jueves, 7 de mayo de 2026

Revista de medio ambiente, Maditerrània.

 

He buscado en Internet y a través de la inteligencia artificial información sobre la revista mediterrània que editó el ayuntamiento de Barcelona en los años ochenta y que tenía como objeto hablar del entorno medioambiental del Mediterráneo occidental.

Y he fracasado porque en Internet no he encontrado nada interesante y me he topado con una inteligencia artificial desmemoriada e ignorante. Por eso empiezo en esta entrada el relato de algo que merece no ser olvidado de forma tan apresurada.

La revista duró poco y fue un encargo de algo que tenía que editar como un boletín de fotocopias grapadas que a través del ayuntamiento de Barcelona debía distribuirse a otros ayuntamientos de la cuenca norte mediterránea.

Entonces no se pensaba en absoluto en la cuenca sur, no sé exactamente por qué y probablemente no tenga por que saberlo, pues la idea debía moverse a un nivel que me desbordaba, como técnico superior en medio ambiente, que ese era mi destino cuando el encargo.

Sí recuerdo que a algunas de las reuniones vinieron técnicos y políticos musulmanes de no recuerdo exactamente qué país y lo tengo presente no por otra circunstancia, de que nos hacía mucha gracia que los musulmanes se ponían en las reuniones, hasta las cejas de alcohol y comían todo lo que se les presentaba, fuera cerdo vaca o conejo.

Como he dicho, el encargo que recibí fue el de hacer un panfleto en fotocopias grapadas del que debería ser el director.

Pero a medida de que hice tomar forma a ese documento, sugerí que me parecía una manera muy burda distribuir documentación tan interesante en un medio tan pobre, por lo que hice ver que la imagen del ayuntamiento de Barcelona se merecía algo mejor.

Al final acabamos editando una revista diseñada por Enric Satué, entonces persona de prestigio en el ramo, con unas portadas, impresas a cuatro tintas, que con el tiempo debían ser piezas de un puzle que formara la carta del mar Mediterráneo, de manera que pasé de ser del responsable de un panfleto en fotocopias, a responsable de una revista de altura.

Debo decir que Satué, además de que me pareció un verdadero artista, resultó persona muy afable y nada creída de su arte.

Mi jefe era entonces el responsable del área de medio ambiente del ayuntamiento, Pep Martí (Pepe Martí), un comunista honrado y coherente. Me ofreció ser el director de la revista pero pensé, que por el formato y destino de la revista, el director iba a durar cuatro días pues habría tortas para ocupar ese sitio.

Le pedí que me dejara simplemente en el cargo de jefe de redacción, que es el que trabaja sin dar la cara y en eso quedamos.

El tiempo acabó dándome la razón, más que la razón, porque lo que ocurrió a continuación ni el guionista más sagaz podría haber hilado un guión que estuviera a la altura de lo que ocurrió en el desarrollo de la revista y en su dramático fin.

Pero estoy cansado y de eso hablaré otro día, si Dios quiere.