A mi tío Juan.
![]() |
Huerto. Foto: Libre en internet. |
No era mi tío.
Pero yo lo había adoptado como tío.
Me dirás ¿no será al revés, que él te había adoptado
como sobrino?
No, digo bien. Lo adopté como tío.
Siempre he admirado a las personas capaces de
mantener un huerto.
Porque yo lo intenté y a duras penas lo conseguí.
Exige perseverancia, trabajo y conocimientos.
Hay pocas personas hoy, que sin ser vital para su
vida porque ya la tienen resuelta, tengan esas virtudes necesarias para
mantener un huerto.
Pero además era un hombre animoso, siempre sonriente
y fiel.
En fin, una buena persona sonriente.
Hay muchas buenas personas, pero sonrientes, menos.
Son virtudes que también admiro y que no consigo
alcanzar, porque soy un cascarrabias gruñón: El presidente de la federación
donde estaba apuntado para bucear, me llamaba; el hombre serio.
Ni tan siquiera sé si soy una buena persona, pero
desde luego no soy sonriente. Ahora menos.
Por eso lo adopté como tío. Porque me atraían sus
virtudes y valores.
No había motivo para que él hubiera sentido interés para
adoptarme como sobrino.
Pero no desespero. La muerte nos allana a todos y
cuando llegue el momento, podré mirarlo de tú a tú, aunque en vida haya habido
tanta diferencia.
Hasta pronto tío Juan.