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martes, 22 de septiembre de 2020

Naturalistas versus ecologistas.

Aprovecho esta entrada para ilustrar la diferencia que comenté en su día, existe entre un naturalista y un ecologista.

El naturalista es el estudioso y observador de la Naturaleza. La Naturaleza es el fin.

El ecologista es el que utiliza la Naturaleza con fines políticos. La Naturaleza es un medio.

En la fotografía puedes ver dos chimeneas de una fábrica situada en la desembocadura del río Besós. Ambas emiten un humo amarillo (¿por contener azufre?) a la atmósfera de Barcelona y su entorno. La flecha de arriba muestra lo alto que puede llegar la columna de humo en un día sin viento (en este momento no hay inversión térmica, frecuente en Barcelona).

Los vientos locales harán que en la mayoría de los días ese humo se coloque sobre Barcelona. ¿Está eso controlado? Pues es para que la Administración le eche un vistazo. 

Probablemente esas emisiones sean la causa de unas manchitas amarillas que aparecen sobre el gel coat de los barcos en el Port Olimpic de Barcelona, e imagino que sobre los de otros barcos de puertos de la zona. Y sin duda coadyuvan a la formación de la densa capa de smog que pisa a la Ciudad Condal. Hace muchos años que eso ocurre.

¿Y los ecologistas? Los grupos ecologistas en silencio, pues esos movimientos suelen estar vinculados a los partidos políticos que llevan gobernando durante años los ayuntamientos afectados. Por razones obvias, silencian la situación. Cuando el fin es la Naturaleza, que incluye al hombre y su bienestar físico y psíquico, el ecologista no sirve pues no es libre, sino que trabaja a sueldo de intereses políticos o mediáticos,… o simplemente del mejor postor.

El tema me resulta incómodo. Lo dejo.
Nube tóxica sobre Barcelona, en un día cualquiera.


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