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lunes, 22 de marzo de 2021

A propósito de Semana Santa. ¿Es posible resucitar?:

 

Semana Santa en Tierra de Campos. (Fotograma de mi documental, Paseo por Valladolid.

Me temo que la entrada de hoy vas a tener que acabarla tú, porque no sé si tengo respuesta objetiva, a pesar de que tengo información, probablemente más de la que puedas tener tú si eres una persona de la media.

Si convenimos en decir que la muerte es la ausencia de vida, resucitar sería volver a la vida.

Hace casi cincuenta años leí, en un texto académico de biología, una definición de vida que ocupaba más de una página para no llegar a ninguna conclusión definitiva.

Hoy, tras cincuenta años de ciencia desde que leí ese texto, habrán concretado más esta definición, pero no estoy muy seguro de que se encuentre cerrada.

Eso dificulta mucho o incluso imposibilita la respuesta técnica, a si es posible la resurrección.

Por ese motivo deberemos seguir otros senderos para buscar una respuesta.

En la Historia se narran varias resurrecciones; la de Lázaro, la de la hija de Jairo, la del hijo de la viuda de Naín… y la de Jesús de Nazaret.

Están narradas en el Nuevo Testamento y suceden en el primer siglo primero de nuestra Era, antes de ayer.

El Nuevo Testamento, además de las implicaciones religiosas y de fe que tiene, que no son objeto de este blog, es un libro científicamente histórico.

Es decir, lo que en él se narra está documentado por la ciencia de la historia, al margen de que lo que narre nos sea más o menos comprensible: No es objeto de la historia hacer las cosas comprensibles, sino dar información documentada de lo que pasó.

El Nuevo Testamento es un libro histórico que se ha aceptado como tal por la comunidad científica, y esa aceptación ha ido aumentando a través del tiempo, a medida que nuevos descubrimientos arqueológicos han ido corroborando detalles de los episodios bíblicos.

Esto lo he vivido, pues en los últimos decenios he seguido ese proceso, en la medida de mis posibilidades materiales e intelectuales.

Es decir, basándonos en la ciencia de la historia, la resurrección es posible aunque la biología aún no sepa cómo explicarla.

Pero no sólo la ciencia de la historia admite, aunque no explique, la resurrección.

También la ciencia de la medicina la admite, aunque tampoco la sepa explicar.

Podría citar muchos casos. Pero ¿para qué ir más lejos?

Estuve clínicamente muerto tras una intervención quirúrgica presuntamente trivial, que se le fue de las manos al cirujano y que me llevó a ese estado, del que me sacaron. Me resucitaron.

Es un asunto del que podemos leer cada día más episodios, aunque ciertamente, algunos fuera de madre.

Las sensaciones que se experimentan en ese trance son esencialmente las que puedes conocer por lo poco que se ha escrito sobre ello.

Para aportarte algo, te diré que la luz es un deslumbrante resplandor blanco, que se mantiene, al tiempo que experimentas un intensísimo deseo espiritual de traspasarlo.

En mi experiencia no tuve en absoluto la impresión de que la luz la viera al final de un túnel.

Las sensaciones emocionales que acompañaron a ese trance fueron demasiado intensas y duraderas como para tomarlas como fruto de los sentidos de una persona viva.

Esas sensaciones, más allá de las meramente sensoriales, son las que más huella me dejaron.

En definitiva, La historia y la medicina verifican que resucitar es posible, aunque inexplicable. Entre otras cosas, es inexplicable porque todavía no tenemos claro lo que es la vida.

Entonces, si la ciencia  acepta la resurrección, ¿por qué no partimos de ahí?

Creo que la razón de que la ciencia se resista a tratar sobre la resurrección con la boca grande, es el miedo.

Porque que resucitaran Lázaro o la hija de Jairo, así como el que resucitáramos un servidor y otros pocos, es intrascendente. No somos nada, ni nadie.

La ciencia ya sabe que todas esas resurrecciones han sido reales. Hoy inexplicables pero reales. El problema es que resucitara Jesús.

Jesús de Nazaret es un hombre documentado históricamente, que hacía milagros, que llevaba una vida ejemplar y que se decía Hijo de Dios, el hijo de Dios del que hablaban dos milenios de profecías.

Y que para colmo, tras otros dos milenios de su muerte, gran parte de la humanidad, de cualquier condición económica o social, sigue sus enseñanzas, en lo básico inalteradas, a pesar de las persecuciones a exterminio de esas enseñanzas y de quienes las siguen.

Y lo que es más rotundo, esas ideas milenarias siguen en plena actualidad ¡Durante dos mil años han sido actuales, en cada momento!

Una persona normal, a la vista de la historia de Jesús y de las secuelas de su vida y enseñanza, no puede más que concluir que ese hombre era distinto. 

Y si se decía Hijo de Dios debía de serlo, pues  buenas pruebas tenía ya entonces. Desde la perspectiva histórica actual, tendría más razones para decirlo.

El único recurso para retrasar la evidencia de que Jesús era el Hijo de Dios, es ganar tiempo a la historia, dando la  resurrección como algo antinatural y mítico y así marear la perdiz divagando.

Al tiempo se recurre a textos mesopotámicos para intentar ensombrecer la sencilla y milagrosa vida de Jesús de Nazaret, comparándola con  mitos disparatados y grandilocuentes.

Pero ese marear la perdiz de la ciencia es pan para hoy y hambre para mañana.

Porque entiendo que la resurrección de Jesús de Nazaret, es anecdótica, es un episodio necesario para cerrar el círculo teológico, pero innecesario para el ciclo biológico de Jesús Hombre.

Jesús no es hijo de Dios porque resucitase.

Lo es por las circunstancias de esa Resurrección y porque siempre lo fue, desde antes de nacer de una Virgen.

Hoy la ciencia cuenta como se encontró Pilatos hace dos mil años; ¡sin duda le fue evidente a Pilatos que tenía delante al Mesías de las Escrituras!

Pero si reconocía que Jesús era Dios, quedaba al pie de los caballos, caballos judíos o romanos, pero en cualquier caso, al margen de la sociedad y probablemente de la vida.

Lo condenó por miedo, miedo que pudo a la evidencia.

Lo mismo le ocurre a la ciencia actual; puede admitir mi resurrección así como la de muchos otros, porque no somos nadie.

Pero no puede ni plantearse la resurrección de Jesús porque eso implicaría, en el contexto actual, su reconocimiento como Hijo de Dios, como Él se decía, en base a sus milagros y a las profecías milenarias.

Y la ciencia actual no puede admitir tal cosa, pues sería como morder la mano de quien le da de comer y eso no lo puede hacer.

No por fidelidad, sino por cobardía.

La Ciencia niega la posibilidad de la resurrección a ciegas, aún sin saber exactamente qué es la vida.

Lo hace por miedo irracional a que aceptar la posibilidad de resucitar sea un argumento a favor de reconocer a Jesús como hijo de Dios.

 En definitiva, creo que la resurrección es científicamente posible. Inexplicable pero posible.

¿Jesús resucitó? No soy nadie para responder a ello, pero tengo mi opinión.

Como naturalista e historiador, no me sorprendería. Como cristiano, no me cabe la menor duda.

El mismo concepto de Dios lleva la infinitud. ¿Va a ser traba a un poder infinito, una resurrección?


Para conocer sobre Paleontología de Semana Santa, pulsa aquí.



sábado, 20 de marzo de 2021

Sala Cardenal Carles, del Museo Geológico del Seminario de Barcelona. Vitrina de Crustáceos.

 

Sala Cardenal Carles. Vitrina de Crustáceos.

Si quieres saber más sobre la Sala Cardenal Carles, pulsa aquí.

El suicidio y la eutanasia:

 

Doradas (Sparus aurata) de piscifactoría, alimentadas con piensos.

Se ha aprobado en España una ley que regula el derecho a la eutanasia, a pesar de los informes en contra de técnicos, de médicos y de especialistas sin adscripción ideológica.

Algunos parlamentarios han aplaudido su anuncio durante cuatro minutos.

Primer dato; los parlamentarios que han aplaudido son unos ignorantes pues desconocen los datos científicos y son unos irresponsables, pues tenían ocasión de conocerlos.

Y también son unos picha floja, pues han dejado privar su pasión sobre su razón.

¿Qué nos dice la Naturaleza al respecto? Los animales se matan entre ellos para sobrevivir. Es la depredación.

También las hormigas organizan verdaderas guerras. En cualquier caso, siempre la muerte es una consecuencia del instinto de conservación.

Se han citado aisladísimos casos en la Naturaleza, en los que animales se comporten de forma que pueda parecer suicida. Podemos afirmar que en la Naturaleza no se practica el suicidio.

No es extraño afirmar esto pues el instinto de conservación prima sobre los demás, afirmación contundente, pues el solo hecho de que pueda hacerla es prueba se ello: de otra forma no la podría hacer pues no existiríamos.

Esto nos lleva a dos conclusiones obvias e incontestables de buena fe: el suicidio es antinatural y va contra en instinto de conservación de nuestra especie y el Hombre, que es parte de la Naturaleza, es esencialmente distinto al resto de los animales.

Eso lo sabemos todos, pero una minoría de intelectualoides ociosos y poderosos, apoyados por su ensordecedor ruido mediático, nos quiere hacer comulgar con ruedas de molino.

El ser humano es esencialmente libre, hasta el punto de que esa libertad puede vulnerar su instinto de conservación, lo que le llevaría a la extinción si no fuera porque es también inteligente, lo que le hace consciente de ese riesgo y modula su libertad.

A ello podríamos sumar razones místicas, que no son objeto de este blog.

Hasta nuestro tiempo y desde el inicio de la humanidad ha ido todo equilibrado. Ha habido suicidios y el hombre ha llegado al día de hoy.

Pero ahora unos pocos iluminados ignorantes pero poderosos, quieren desequilibrar la balanza poniendo peso en el platillo del suicidio y de la eutanasia.

No hay que ser muy inteligente para ver en qué puede acabar ese experimento.

De hecho ya tenemos precedentes históricos; los racialmente puros espartanos, que aplicaban a rajatabla la eutanasia, se enfrentaron a los mestizos persas. Trescientos espartanos frenaron a un millón de persas durante una semana. Gran proeza, sin duda. ¡Gloria a Esparta! ¿Cuántos espartanos hay hoy? ¿Cuántos persas?

No sé cual es la justificación de facilitar el suicidio ni la de eliminar a las personas improductivas, ni me importa en este blog de naturaleza. Sólo sé que son fórmulas antinaturales.

Y eso tiene un coste discutible a corto y medio plazo, pero rotundo a  largo plazo.

En los años ochenta escribía sobre la necesidad del respeto a la vida silvestre y me llamaban pesimista, alarmista y se burlaban de mí cuando decía que era vegetariano, práctica que otro día explicaré por qué abandoné... y hoy estamos diezmados y acogotados por la covid, pandemia fruto de una mala praxis de conducta hacia la Naturaleza.

No tienen razón los medios, lector, es tu sentido común quien la tiene.

Pero forjar el sentido común no es fácil, es fruto del estudio, de la introspección y de hacer oídos sordos al ruido mediático.


Postdata, a 2021.03.23.

Revisando esta entrada me he preguntado porqué diantre puse como ilustración unas doradas de piscifactoría? Pues no sé que idea me arropó en ese momento.

No he encontrado respuesta al releer el texto… salvo que estuviera pensando en la supervivencia de especies débiles, que como las doradas y otras muchas especies de peces, se agrupan en bancos o cardúmenes para preservar su integridad; la unión hace la fuerza. El instinto de conservación prevalece de muchas maneras.

Sí recuerdo que en el pie de foto hice hincapié en alimentadas con piensos, porque tenía en mente hablar de los pescados de piscifactoría, que son una vianda peligrosa. Pero eso será otro día.


jueves, 18 de marzo de 2021

Excursión a Badalona. Desayuno y Museo:


Museo de Badalona, de noche.

Sin duda conoces Badalona. Pero también sin duda la conoces menos de lo que te esperas.

Te propongo un plan de domingo:

Por la mañana te levantas a una hora prudencial y si vives en Barcelona, coges el metro hasta la estación Pompeu Fabra. También puedes elegir el autobús o el tren.

Una vez salgas del metro aparecerás en una amplia, ajardinada y cuidadísima plaza con bancos y juegos infantiles. En los aledaños de la plaza hay locales para tomar un desayuno.

Si quieres que tu desayuno sea de chocolate con churros, debes andar cinco minutos hasta la coqueta Plaza del Ayuntamiento y allí te encontrarás los mejores churros y porras al Norte del Besós.

Cuando no te quepa más combustible, puedes hacer bajar el desayuno con un paseo de cinco minutos a dos mil años en el pasado.

Si la comilona te ha dado hipo y el paseo no te lo ha quitado, sin duda te lo quitará la visita al Museo de Badalona, que es nuestro nuevo destino.

Si vas con críos no echarán de menos el videojuego, porque lo que allí verán es más aventurero, pacífico y atractivo que una pelea de zombis o una invasión marciana.

Debo aclarar que me refiero al aspecto arqueológico del Museo, que sin duda debe saber a poco a las autoridades responsables pues lo llenan con asuntos ajenos para hacer caja.

Luego, si tienes tiempo y ganas puedes adentrarte en el origen de Badalona, un cerro a pocos metros del Museo, que dominaba la Ciudad y en el que hoy se levanta la primera parroquia de Badalona, Santa María, que ha sobrevivido milagrosamente a guerras y desastres.

Desde ese Templo se retransmite para Cataluña, a través de la cadena COPE, la Misa dominical celebrada por el párroco, un tipo simpático y querido por los vecinos.

Parroquia de Santa María.

Tras la visita  matinal puedes volver al metro, casi allí mismo, para llegar a comer a casa.

Una mañana apasionante sin coche, con churros, cultura y paseo… ¿qué más se puede pedir?

Consulta itinerario y horarios en Google. Verás que las distancias no son de vendedor inmobiliario. Todo está en un puño.

Sólo un problema: toda la zona está presidida por una enorme antena de telecomunicaciones, presuntamente cancerígena, que mantiene el Banco de Santander.

El domingo el banco está cerrado, pero la antena no.


Museo de Badalona. Casa dels Dofins (Casa de los delfines). Foto: Angélica Regidor. 

Es prudente que confirmes previamente horarios en Internet.


martes, 16 de marzo de 2021

Garceta común. Egretta garzetta. (Málaga).

 

Garceta común. Egretta garzetta adulto nupcial. (Málaga). Foto: José Mª Asensi Jr.

Garceta común. Egretta garzetta adulto nupcial. Pico largo y negro. Patas negras y dedos amarillos. Dos plumas en la coronilla.


lunes, 15 de marzo de 2021

Actinia equina Málaga.


Actinia equina. (Málaga). Foto: José Mª Asensi Jr. 

Conocido como tomate de mar por su aspecto semejante a ese fruto, este animal próximo a los corales caza a sus presas gracias a una corona de tentáculos urticantes que rodean su boca.

Cuando está digiriendo o en condiciones adversas (aquí en zona de salpicaduras, fuera del agua, invagina los tentáculos y adopta este aspecto).

El animal es venenoso en sus tentáculos, pero las células urticantes no atraviesan la piel de un adulto, salvo en partes más sensibles como la cara, los labios, en interior de los brazos... si manipulamos un tomate de mar podremos no sentir nada en las manos, pero si luego nos las llevamos a la cara sí podemos notar irritación como efecto del veneno.

Holothuria arguinensis. (Málaga).

 

Holothuria arguinensis. (Málaga). Foto: José Mª Asensi Jr.

Esto es una holoturia, conocida comúnmente como pepino de mar o cohombro de mar, por su aspecto semejante en la forma al pepino (del griego pepón) y al cohombro, planta hortense parecida al pepino.

 Hay cerca de dos mil especies de holoturias en los mares del mundo y un puñado en el Mediterráneo, entre ellas, las más comunes para los buceadores de gafas, tubo y aletas:

H. tubulosa rojiza con puntos negros.

H. arguinensis color pardo.

H. forskali color oscuro.

H. polii negra con puntas blancas...

Aunque por lo general estos animales parientes próximos de estrellas y erizos de mar, tienen forma agusanada, existe una gran diversidad de aspectos y son muy difíciles de clasificar. Me he atrevido a hacerlo aquí a través de una fotografía porque creo que es una especie muy característica y está en su lugar. 

Muchas especies de holoturias son comestibles y se consumen con ganas, especialmente en el Indopacífico.

En el Mediterráneo se consume alguna especie, pero al igual que con los erizos de mar, el hábito no esta extendido, más entre los franceses.

Creo que la especie que represento Holothuria arguinensis es una de las que se consumen, pero no me atrevo a recomendarla. Afortunadamente no soy gourmet ni crítico gastronómico.

Las holoturias se pueden mantener bien en un acuario debidamente acondicionado. Pueden vivir entre tres y cinco años (las más pequeñas y las de mayor tamaño, respectivamente).

Se ha intentado, sin éxito, fabricar un sucedáneo del cuero con la piel de las especies que la tienen más consistente.

H. arguinensis se encuentra en el NE. del Océano Atlántico y en Mediterráneo, siendo cada vez más común en las costa del SE. español.