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jueves, 27 de junio de 2019

Ballena Balaenoptera physalus (rorcual común) en el Puerto de Barcelona.

Balaenoptera physalus (Rorcual común) en el puerto de Barcelona.

Ballena. Balaenoptera physalus (Cast.: Rorcual común; Cat.: Balena franca). B. physalus, un mamífero marino que puede llegar a alcanzar los 25 metros de envergadura.

Es una de las especies de ballena presentes en el Mediterráneo, históricamente abundante y hoy poco frecuente.

Una ballena de quince toneladas apareció muerta flotando en las aguas del Puerto de Barcelona.

El recurso al que echaron mano las autoridades de Marina para solucionar el problema, fue llamarme (ya era entonces pionero en asuntos de defensa del mar), para ver si me podía interesar el cadáver y, de paso quitarse, un muerto de encima.

Dónde hoy militan tantos ciudadanos, entonces estaba un servidor y un puñado de idealistas.

Pero sólo uno con capacidad de solucionar quince toneladas de problema.

Hoy la ballena descansa en Esplugues del Llobregat, en los terrenos del antiguo Casal del  Centro de Recuperación e investigaciones submarinas (C.R.I.S.), aunque probablemente ni ellos no se acuerdan.

El texto de prensa es explícito.

Al parecer la ballena fue atropellada en el Estrecho de Gibraltar y no se soltó del bulbo del mercante hasta que este paró en el puerto de Barcelona.

Una vez allí la ballena, impulsada por el fuerte viento que soplaba esos días, quedó varada en el antiguo desguace (dique de Levante), entre hierros y cables.

En la foto, aparezco embragando el cuerpo del animal entre agua, aceite, sangre y otros líquidos de la ballena, para que una grúa la recupere y la coloque sobre un camión articulado que lo llevará a su destino, a la espera de recuperar su esqueleto.


Asensi embragando la ballena para izarla con una grúa y depositarla sobre un trailer. El buzo profesional que se comprometió a hacerlo se, intimidó a última hora. Foto: Alfons Ferrer, entonces Presidente del C.R.I.S.


La fotografía de arriba es ilustrativa de las circunstancias que rodearon la recuperación del cadáver de la ballena, asunto en el que me metí sin valorar su dimensión y que hice en parte, por atender la petición del Jefe de la Comandancia Militar de Marina de Barcelona Arrufat, que no sé si en algún momento había sido amigo, pero al que le tenía gran afecto.

También es cierto que me apetecía tener un esqueleto de ballena para el futuro museo oceanográfico del C.R.I.S., museo que tenía en la cabeza pero que nunca llegaría a ser.

Cargando la ballena en un remolque. Foto: Alfons Ferrer.

Verdaderamente el espectáculo era dantesco; noche cerrada, aguas negras y bullentes a causa del viento que soplaba en aquel rincón cerrado y el reflejo de las luces del puerto que daban un toque lúgubre a la inquieta superficie del agua.

Ese escenario ya no existe, pero te adjunto una imagen de entonces  del muelle de desguace en pleno trabajo, justo el lugar dónde se encontraba la ballena encajada.

La fotografía es de día, lo que quita horror al escenario, pero lo cierto es recuerdo que cuando estaba en el borde del muelle,  apunto de saltar, a varios metros sobre el agua, me preguntaba “¿Qué demonios hago aquí?”.

Pasé miedo por no pasar vergüenza.

Seis lustros después, los restos de la ballena sigen durmiendo en los terrenos del antiguo local del C.R.I.S.

En los noventa, estando ya de pastor en el desierto de Almería, recibí una llamada telefónica de alguien del  C.R.I.S., preguntándome como podían recuperar los huesos porque estaban muy sucios

Fue la consulta peregrina de un ignorante, lo que no me mereció contestarle.

Al parecer Le había llegado a los oídos al referido, que se podían sacar por el esqueleto completo de una ballena, seis millones de pesetas, y ante semejante perspectiva le habían hecho los ojos chiribitas.

El trabajo, la paciencia y los conocimientos para montar un esqueleto de esas proporciones justificaban de sobras ese precio.

Pero yo entonces no conocía más que a una persona en España capaz de capitanear ese proyecto y a una persona para llevarlo a cabo.
Y ese capitán no era ni mucho menos yo, aunque si lo podía haberlo llevado a cabo a sus órdenes.

Hubiera dejado temporalmente mi vida retirada por un mindundi, pero no por un mindundi infiel.

La ballena estaba atascada entre hierros y planchas que asomaban sobre la superficie y que hubiera podido ver si hubiera luz, pero la recuperación la hice en noche cerrada porque la inmisericorde Administración la quería fuera lo antes posible y actuó como el jefe inútil que no sabe solucionar un problema y se ensaña con el solucionador.

En este caso con el INRI de que se lo resolvía de gratis.

Estaba también allí un buzo profesional al que le había pedido ayuda pero que a todas luces no estaba por la labor, debía tener más miedo que yo, y menos redaños.

El asunto es grande. Me he tropezado con el siguiente enlace, dónde dice ¡que se necesitaron 20 técnicos para sacar una ballena igual!

Aquí, el gruista, el camionero y un servidor fuimos suficientes. Además esta operación se realizó por la noche. 

La otra ballena la debió sacar la Administración, con dinero público. Aquí pagaban los los socios del C.R.I.S.



A continuación sintetizo el enlace de arriba,  pues vengo observando que estos enlaces fallan más que una escopeta de feria.






Postdata. He actualizado esta entrada a 2020.03.24 y a 2020.03.25.

No quiero acabar sin una nota del paradero final de "mi" ballena, con la que empiezo esta entrada. Aquí estará todavía.
Entierro de la ballena.  Foto: Alfons Ferrer.

Fosa en la que está a punto de ser enterrada la ballena, en los antiguos terrenos del C.R.I.S.

En la fosa, sobre la ballena, con la camisa a cuadros, aparezco supervisando el entierro de la sardina. Todavía uso esa camisa.

Sé que es una imprudencia dar ese dato pues quedo como un impresentable en lo que se refiere a la moda.

Pero es que se trata de una camisa de mercadillo que me ha dado un resultado excelente, hasta hoy.



domingo, 26 de enero de 2020

La ballena varada de Montgat (Maresme (Barcelona).


Rorcual común (Balaenoptera physalus).

En 2018 apareció esta ballena varada en aguas del Maresme (Barcelona).

Se trataba de un rorcual común (Balaenoptera physalus) de 15 metros de longitud y 12 Tm. de peso, muy semejante a la que saqué del puerto de Barcelona años antes.

Me encontraba allí para documentar la varada y alguien me presentó  a alguna de las autoridades del Ayuntamiento de Montgat que también se encontraban presentes y que discutían que hacer con el cadáver.

Me preguntaron sobre la marcha.

Y sobre la marcha les contesté que como hacía mar de fondo, les recomendaba no intentar sacarla por tierra, no porque la playa estuviera mal, como dijo luego la prensa, sino porque con los revolcones que el mar estaba dando a la ballena, alguien podía salir mal parado.

A simple vista la ballena parecía un guiñapo revolcado por una pequeña mar de fondo, pero eso es muy engañoso, pues un golpe de la aleta o de la cola movidas por la inercia del movimiento de la ballena, podía dañar de forma irreparable a una persona.

La fuerza que imprime el mar es asombrosa e incalculable para quien no tiene experiencia e incluso para muchos que la tienen.

Al final y al contrario de lo que informaron algunos medios, la ballena fue remolcada creo que a un puerto cercano, pues hacerlo mar adentro habría sido una peligrosa irresponsabilidad.










viernes, 3 de febrero de 2023

La ballena de Viator (Almería).

 

Restos fósiles de la ballena de Viator. Primera foto, editada tras su hallazgo. la perspectiva hace ver al fósil como un reposa pies, pero no.


Primeras personas que observaron y fotografiaron el yacimiento; desordenadamente, Asensi jr., Asensi sr., y el afable Chus. Falta Carmen Asensi, que probablemente sea la fotógrafa.

Al cabo de muy poco tiempo de estar en Almería ya, conocía creo que a la práctica totalidad de los coleccionistas de minerales, rocas y fósiles, socialmente activos de la provincia.

Eran un cúmulo de lumbreras.

Por eso lo primero que hice fue aprender todo lo que pude de lo que me enseñaron. Y me enseñaron mucho, porque era gente muy afable y  con conocimientos.

Creo que incluso, algunos de ellos, me dejaría llamarle amigo.

Me acuerdo con afecto de esas personas y las llevo permanentemente en mi corazón.

Uno de esos coleccionistas, me habló de la famosa ballena de Viator y se ofreció a llevarme al lugar donde se encontraba.

La ballena de Viator, era un ejemplar legendario fósil, de la que muchos hablaban y nadie parecía haber visto.

Al contrario del resto de los coleccionistas que conocí, éste era comerciante de minerales y fósiles.

En eso chocamos porque nuestros intereses no eran comunes.

Eso no quiere decir, que nunca hubiera hecho nada para perjudicarle. Simplemente que no coincidíamos.

El hombre sabía infinito de minerales y me brindó sus conocimientos con generosidad y eficiencia, pues era un magnífico didacta.

En definitiva, me llevó donde se encontraba la referida ballena.

El yacimiento ya estaba expoliado y él conocía con detalle los expoliadores y el lugar donde estaban las piezas más valiosas. Me dio datos interesantes al respecto, que he olvidado.

Daría para mucho, explicar cómo accedí a aquel lugar, que era una zona militar, donde se realizaban prácticas de tiro con carros de combate y otro armamento pesado.

Lo resumiré en que tenía buena relación con el jefe militar de la zona y me autorizó a visitarla bajo mi responsabilidad.

También me puso los límites razonables, que eran de esperar de una autoridad.

Ese jefe era una persona culta, afable y muy responsable con el patrimonio que allí había.

Aunque circula en ambientes cutres, el tópico de que el militar es paleto y bruto, lo cierto es que los altos mandos que he conocido son especialmente cultos y muy sensibles a las expresiones culturales.

Hasta tal punto es así, que le saqué el compromiso de que mantendría la zona bajo una atención especial, para evitar que continuará el expolio que se había realizado a sus espaldas.

No doy detalles, pero me consta de que cumplió su compromiso, lo que es normal en el mundo militar.

En otro lugar del blog ya explico que pasé las señas del emplazamiento de la ballena al mundo científico, concretamente a gente de la universidad de Valencia.

Es lo que tenía que hacer por compromiso ciudadano, pero reconozco que cumplir con mi obligación produjo efectos indeseados, pues el mundo de la ciencia en España, es muy parecido al mundo de la política en cuanto a valores, con contadas y honrosas excepciones.

Adjunto una carta de la autoridad militar de la zona, que he restringido en lo que me ha parecido prudente, no porque haya secreto o misterio, sino por el más elemental sentido de la sensibilidad hacia terceros.

Si buscas honor y compromiso, has de dirigirte a la milicia. Y si buscas caridad y compromiso, has de dirigirte a la religión.

Aunque mi experiencia me dice, que lo prudente es no fiarte ni de la madre que te parió... bueno de la madre sí, pero es una excepción.

Cuando dejamos el lugar de la ballena, lo cubrimos con un plástico y lo disimulamos con tierra por encima, para preservarlo de curiosos.

¡sí, de acuerdo!, en la foto parece que pisamos el fósil, pero es el efecto de la perspectiva, fue una pisada cuidadosa y medida.

Como siempre hago, dejé el lugar mejor de cómo lo encontré.

  

Postdata. Si buscas en internet ballena de Viator, probablemente te encontrarás con unas fotos sin firma que probablemente las haya subido gente de la Universidad de Valencia. O quizás Perico de los Palotes.

Posposdata. Siguiendo el consejo que te he dado, he buscado en internet y me he sorprendido muy gratamente, al encontrar nuevos resultados que no estaban cuando entré con el mismo tema hace un tiempo.

Sigue pendiente un contacto informándome, por cortesía, del resultado de la investigación.

Hasta aquí he hablado del fondo de la cuestión, pero no de lo más apasionante es la forma: ¿Cómo llegué a encontrar el lugar. ¿Cómo lo exploré y cuáles fueron los resultados de esa exploración?

Pero es esa una historia demasiado apasionante y extensa como para malograrla relatándola precipitadamente.

Otro día con mejor humor y más tiempo, quizás me ponga en ello.






sábado, 8 de agosto de 2020

Barbas de ballena.

 

Barba de ballena. 40 cm. (Foto: Torrent).

Las barbas de ballena son unas piezas córneas y flexibles implantadas en batería en la mandíbula superior de la boca de la ballena. Estas piezas son compactas en su base y están deshilachadas en su borde. Así, cuando la ballena expulsa por la boca el agua con la que la ha llenado al nadar, esos flecos hacen de filtro para retener los pequeños crustáceos que nadaban en esa agua y que forman su alimento.

Están formadas por queratina, también presente en uñas, cuernos y plumas

 Me habré explicado fatal, pero estoy seguro que tus luces son mayores que mis explicaderas, y con la ayuda de las imágenes tendrás una idea adecuada de lo que son y significan las barbas de ballena. 

La marca amarilla señala las barbas. Las barbas de esta ballena son mucho mayores que la de la imagen de arriba, probablemente alcancen los 60 cm.






miércoles, 15 de octubre de 2025

La ballena, el codicioso impaciente, 2… y los arrecifes artificiales de Barcelona.

Imágenes de prensa.

 

Arrecifes artificiales en Barcelona con copias no autorizadas de los módulos de Ramón Luis Mota y Asensi. Afoto, el far.


En la entrada; inteligencia artificial y docencia, hace cuarenta años, hablo de que La Caixa intentó en su día copiar las formas innovadoras de mi programa docente Barcelona i la Mar y lo único que consiguió fue una muerte lenta a una serie de animales marinos que mantenía en acuarios de una exposición que realizó.

Y luego te digo que algo similar pasó con una ballena que apareció muerta en el puerto de Barcelona y que me pidieron me deshiciera de ella.

El punto en común que tienen estas dos situaciones es que actuaciones mías pensadas con tiempo y meticulosidad para que salieran bien, acabaron regular por la intervención de un imitador inepto.

En el caso de la ballena de Barcelona, lo dejé todo preparado para rescatarla en su momento, limpiarla y montarla para exhibirla.

Pues bien. Después de enterrarla en Esplugues, me fui a Almería, como ya he explicado en este blog y estuve aprovechando el tiempo, conociendo aquel lugar y sobre todo su geología, que es apasionante.

Un día estaba en el cortijo y sonó el teléfono.

Me llamaban del CRIS de Barcelona, y me decían que habían intentado desenterrar la ballena y que los huesos estaban muy sucios y que no sabían qué hacer y que lo volvían a tapar todo.

Me sorprendió, pero lo entendí.

El alto precio de un esqueleto de ballena hizo que cogieran una excavadora, se pusieran a excavar y se llevaran el chasco.

Creo que, en aquel momento, solo había una persona en España que podía dirigir la operación de reconstrucción de un esqueleto de la ballena.

Esa persona era Salvador Filella con quién tenía muy buena relación y al que me llevé a Almería cuando encontré allí un esqueleto fósil de ballena.

Desde el principio contaba con él para el trabajo de reconstrucción, pero como nunca habíamos hablado en serio de esa parte del proceso con el CRIS esperando que llegara el momento de proceder, no llegamos a hablar en detalle de ello.

Pero hete aquí que un impaciente codicioso decidió, por su cuenta y sin ningún conocimiento, iniciar un proceso que él debería creer que era como montar un puzle.

De forma semejante, La Caixa, en una mera acción de imitación, se cargó a unos animales y rompió con una dinámica de docencia. En lugar de buscar al autor y pedir consejo, en un alarde de ignorancia machacó una idea.

Juan B., en nombre del CRIS, en otro alarde de ignorancia, ignoró al autor y se cargó un proyecto.

Como no hay dos sin tres, cuando el ayuntamiento de Barcelona decidió poner un arrecife artificial en frente de la ciudad, se asesoró con un inepto inexperto al que llegué a conocer por su rastro de incompetencia.

Ignoraron a quien inició la construcción de arrecifes artificiales en España, construyendo arrecifes en el Mediterráneo y en el Atlántico.

Los políticos prefirieron a un charlatán paniaguado.

Me dijeron que lo primero que hizo fue viajar a Brasil con presupuesto municipal y un séquito de políticos para ver qué eran esas cosas de los arrecifes.

Me fastidió un poco que me ignorasen y que dilapidasen dinero público. Un servidor era quien había iniciado este tema en España y el que tenía mayor experiencia, con diferencia abismal, en construcción de arrecifes artificiales.

Pero entendí que el objeto era el viaje gratis total a Brasil  y para eso no me necesitaban.

Al contrario. Conmigo no hubiera viajado nadie.

No les avergonzó plagiar mis módulos, diseñados en su día con la colaboración técnica de Ramón Luis Mota y su gabinete.

No hubiera aceptado ese proyecto al lado de incompetentes consumidores de fondos públicos.

Sí me hubiera gustado realizar el proyecto con mi equipo que había sido siempre de personas con moral intachable y trabajadores duros.

En el libro El cultivo del mar hablo de ello y no se me ocurre que pudiera encontrar gente mejor que Ramón Luis Mota, el equipo del CRIS o los hermanos Barón.

Siempre me he rodeado de personas excelentes, empezando por Mamen, siempre incondicional al pie del cañón, que me han ayudado a llevar a buen fin lo que me he propuesto.

No sé cómo acabaría esta obra municipal.

Probablemente mal, como las del torpe seguidismo del CRIS o de La Caixa.

Y es que en España seguimos en la picaresca de vivir sin trabajar o de vivir del trabajo ajeno.


Inteligencia artificial y docencia, hace cuarenta años.


 


martes, 14 de octubre de 2025

La ballena y el codicioso impaciente, 1.

 

La Razón, jueves 29 de marzo de 2001.


Ayer me pasé en la extensión de la entrada.

Me han regañado y me doy por aludido.

Seré breve en los prolegómenos y escueto en el desarrollo.

Traen una ballena muerta al puerto de Barcelona.

Eso es un problema

La capitanía militar de marina de Barcelona, hurga en el ambiente de gente relacionada con la mar y sus bichos que vivan en Barcelona y aparece en la lista, como siempre entonces, un servidor.

Me piden que la saque del agua y me deshaga de ella.

Naturalmente, de gratis.

No encuentro un buzo que quiera liarse en la arriesgada tarea de embragar al animal y tengo que hacerlo yo.

Ramón Luis se encarga de buscarme una grúa poderosa y un camión con tráiler para cargarla. Son elementos de su oficio de arquitecto.

Camión y grúa creo que los paga el CRIS.

Un domingo por la mañana, nos reunimos en el puerto para cargarla, atravesar Barcelona a una hora intempestiva para no encontrarnos con gente y por la tarde estamos en el local social del CRIS, entonces en Esplugas del Llobregat.

En los terrenos del CRIS, una excavadora ya ha abierto la tumba junto a las pistas de tenis.

Metemos dentro a la ballena y la enterramos. Fin de la historia.

Cuando pase el tiempo adecuado, desenterraremos el esqueleto, limpiaremos los huesos, los armaremos de nuevo y el esqueleto de ballena tendrá su lugar en el futuro museo oceanográfico del CRIS, que al fin no se hizo, como cuento en otro lugar del blog.

Para entonces ese esqueleto de ballena valdrá en el mercado unos siete millones de pesetas.

No sé lo que vale hoy en el mercado, en euros, un esqueleto de ballena de 22 metros.

Probablemente no se encuentren.

Como siempre, en su momento, el CRIS será el punto de atención del mundo del submarinismo.

Pero teniendo todas las bazas a favor, el asunto no salió como tenía previsto.

No por una catástrofe o una hecatombe, si no por la tontería de un empleado del CRIS, que tenía entonces una influencia por encima de su capacidad.

Pero he dicho que voy a ser breve.

Y cumplo.

Si tengo ánimos, otro día devanaré el ovillo.

 

jueves, 2 de febrero de 2023

Pez fósil.

 

Pez fósil de Messiniense español.

Guiado por Pepe, un autóctono, encontré hace años, en el sureste español, varios yacimientos con peces fósiles.

Guardé algún ejemplar de cada uno de los yacimientos.

Todo se perdió en el expolio de mi colección en Almería, salvo unos pocos ejemplares que doné al Museo Geológico del Seminario de Barcelona y algunas muestras más estropeadas o menos significativas, que conservé en casa.

El ejemplar que traigo aquí es el que me quedé de uno de los yacimientos.

Otro de los ejemplares de este yacimiento, lo deposité en el museo, que lo envió a un especialista francés que se encargó de perderlo. O eso dijo.

Reproduzco la carta que el gabacho envió al museo haciendo referencia a la muestra.

El equipo de la universidad de Valencia que cita el francés, creo que es el mismo al que entregué las señas de la ballena fósil que encontré en Almería.

Estas señas se las hice llegar a través del naturalista Filella, al que había invitado en su día al yacimiento de la ballena y que tampoco tuvo la menor deferencia de mantenerme informado.

Esa gente de la universidad de Valencia, explotó el yacimiento de la ballena o hizo algo con él.

No sé qué. Pues no tuvo la más elemental muestra de educación y sensibilidad, dándome noticia alguna del resultado de su trabajo.

El mundo de la paleontología es un sórdido mundo de intereses económicos y de relumbrón personal.

Es como el mundo de la política, pero con escorrialles.

El yacimiento de los peces fue limpiado totalmente con pala mecánica y camión, lo que me suena más a expolio que a ciencia.

Debo indicar, que esos peces fósiles tienen un alto valor en el mercado negro de los fósiles, al igual que los de la ballena que he citado.

Nunca quise implicarme en ese sucio, inmoral e ilegal mercado, lo que me trajo muchos problemas.

 

Carta que cito en el texto (las reservas son a mi libre criterio. El primer párrafo, se refiere a otros especímenes. He reservado la localidad del de referencia).


sábado, 15 de agosto de 2020

Omóplato de Ballena (aprox. 150 cm.), Balaenoptera physalus, Rorcual común.

Omóplato de Ballena(Balaenoptera physalus).

Omóplato de Ballena (aprox. 150 cm.), Balaenoptera physalus, Rorcual común. Puedes verlo en la Sala Cardenal Carles, del Museo Geológico del Seminario de Barcelona. (Colección: José Torrent).

 Puedes verlo aquí

lunes, 13 de octubre de 2025

Inteligencia artificial y docencia, hace cuarenta años.

 

A Jordi Ardid.


Aula del segundo local, en el puerto de Barcelona, de Barcelona i la mar.

Este domingo por la tarde, estudiando un poco por encima, el asunto de la inteligencia artificial, me vino a la cabeza una actividad que realizaba en el programa Barcelona i la mar, que bien podría entenderse como una actividad pionera de inteligencia artificial aplicada a la docencia. Inteligencia artificial en su esencia y estructura, pero con unos medios limitadísimos, propios del tiempo en que realizaba la actividad, los años ochenta y de mis recursos económicos.

Quiero antes dejar bien claro que no tengo relación profesional con la informática y no soy ducho en esa habilidad, de tal modo que cuando entro en terrenos un poco complejos, recurro siempre a un informático profesional.

He hablado en varias ocasiones del programa Barcelona i la mar y hasta ahora no he caído en que el lector se habrá preguntado por qué pongo una i latina en lugar de una i griega (y), que es lo que procedería.

La razón está en que la denominación es en catalán y en catalán se escribe con i latina, por eso lo pongo siempre en cursiva salvo en los títulos de las entradas que lo pongo entrecomillado, porque no sé si deja, o no sé ponerlo en cursiva.

Dicho esto, voy al meollo de la cuestión.

Barcelona i la mar pasó por varias etapas, porque debía ir adaptando el programa a las posibilidades de local que tenía a mi disposición en cada momento. No sé si podría decir que el programa era una versión semejante a la historia del holandés errante.

Cuando conseguí una estabilidad que al final resultó relativa del local, decidí que las vitrinas en las que se exhibían los ejemplares dedicados a la docencia de los alumnos, estuvieran abiertas para que los chavales, además de ver el material, lo pudieran tocar.

Era una apuesta arriesgada pues si bien me ocupé de que no hubiera ejemplares frágiles, no tenía modo de evitar que se los llevaran.

El que los pudieran tocar tenía su fundamento en que la textura y el peso daban mucha información al alumno, información que no se podía obtener por la simple observación del ejemplar en la vitrina.

Mi objetivo era progresar en la docencia y me pareció que era más importante eso, que el riesgo incierto de que pudiera desaparecer o romperse algún ejemplar.

Pero ese era solo el objetivo más inmediato.

El fin más ambicioso, era que llegaran a clasificar el sujeto por sus propios medios, sin ayuda directa de un profesor o tutor.

Tenía en casa un ordenador Amstrad, que utilizaba poco. Era un ordenador muy sencillo que se podía programar con BASIC, un lenguaje de programación también muy sencillo.

Instalé el ordenador en el local en el que desarrollaba parte de las actividades de Barcelona i la mar (como explico en el blog una buena parte de actividades desarrollaban a bordo del barco escuela CRIS 1) y estudié algo de BASIC, para desarrollar un programita que me permitía clasificar de forma muy sencilla e intuitiva, algunas de las piezas que exponía.

Voy al grano porque no quiero alargarme.

El asunto es que los jóvenes podían coger y examinar algunos ejemplares, irse al ordenador y siguiendo las indicaciones que aparecían en la pantalla, llegar a clasificar por sí mismos lo que habían cogido.

El asunto era muy sencillo porque se basaba en las clasificaciones dicotómicas que se utilizan para identificar especies.

La complejidad de estas claves puede ajustarse al nivel docente que desea quien las prepara.

Barcelona i la mar, asistían escuelas privadas, las menos y mayoritariamente, escuelas públicas.

La inscripción era una cantidad simbólica y las escuelas que lo pedían, participaban gratuitamente. El programa estaba financiado al cincuenta por ciento, por la Caja de ahorros y monte de piedad de Barcelona (hoy la Caixa) y por un servidor.

La mayor parte de los alumnos eran de extracción social media a baja y la mayoría de ellos no tendrían ni tan siquiera ordenador en casa.

Ver a algunos de esos chicos eufóricos, porque habían conseguido clasificar un animal que hasta ese día ni tan siquiera habían visto y menos tocado, era un espectáculo de lo más gratificante para un maestro frustrado, que había dejado mucho, para dedicarse a la docencia.

Naturalmente me estoy refiriendo a un servidor.

La actividad a este nivel de intensidad duró dos años, pues me echaron del local para derribar toda la zona y dedicarla a actividades comerciales del puerto.

Este ha sido siempre el final de mis iniciativas culturales museísticas, que han acabado sustituidas por actividades comerciales más rentables.

Me pasó en Esplugas de Llobregat, en Almería, en Barcelona... doy cuenta detallada de todo ello en el blog.

Volviendo a Barcelona i la mar de vitrinas abiertas, recuerdo perfectamente que, en los dos años, solo se estropeó una pieza y no eché a faltar ninguna.

Más adelante.

La Caixa en otra actividad inspirada en la mía, intentó plagiar mi idea de que los visitantes pudieran tocar los ejemplares expuestos, pero lo hizo en una exposición en la que había erizos de mar y estrellas de mar vivos en acuarios.

Naturalmente fue un fracaso pues estos animales tienen un sistema locomotor relacionado con el exterior de manera que en lugar de agua les entraba aire, hasta matarlos.

Es lo que pasa cuando un imitador tiene dinero, pero no tiene cerebro ni quiere reconocer que está plagiando lo que no entiende.

Algo parecido me pasó con la ballena que recuperé en el puerto de Barcelona de la que hablo en otro lugar del blog y en la que no me extiendo aquí, porque ahora sí, de verdad, quiero acabar por hoy.


 

Si quieres ver unos apuntes sobre la ballena a la que me refiero, puedes ir aquí, es la ballena enterrada en Esplugues del Llobregat:




jueves, 5 de septiembre de 2019

Museo de Historia Natural y del Mar de Níjar (Almería).

Guía del Museo, editada por el Instituto de Estudios Almerienses. Diputación Provincial de Almería.

En la fotografía de prensa, de izquierda a derecha. el entonces alcalde de Níjar, el Gobernador Civil de Almería y José María Asensi.

Inauguración del Museo de Historia Natural y del Mar de Níjar (Almería).

Accidentado acceso al Museo.
Sala general, con proyector de vídeo en el techo (recurso muy escaso y caro entonces). Al fondo, acuarios.
Sala general; al fondo  acuario y una valiosa y nutrida colección de corales australianos, irreemplazables, hoy desaparecida.


Cuando dije, en otro lugar de este blog, que lo dejé todo, y marché a la zona predesértica de Níjar (Almería) para ejercer de pastor y de agricultor en el desierto, debí realizar una matización.

Entonces era técnico superior en economía del Ayuntamiento de Barcelona, técnico, de medio ambiente y promotor de las más variadas y pioneras iniciativas sociales y culturales, en una zona ya de por sí cultural y socialmente avanzada como Cataluña, lo que significa que aún dejándolo todo me llevaba un bagaje intelectual  importante y una inquietud social nada despreciable.

Podría pensarse que en Almería se encontré sólo, pero no es así. Sí que es cierto que la sociedad almeriense no alcanzaba los niveles de otras sociedades españolas. Pero eso es probablemente porque el entorno político no le favorecía, porque me encontré con individualidades de una personalidad impresionante, que han dejado profunda huella en mi vida.

Pateando las hermosas tierras de Almería, observé su enorme riqueza natural y pensé en mostrar a la propia población y a los forasteros ese valioso patrimonio, para lo que decidí crear el Museo de Historia Natural y del Mar de Níjar (Almería).

Lo conseguí gracias a la ayuda de un buen número de almerienses que desde un principio me ayudaron desinteresadamente en los trabajos de reunir materiales. En la instancia institucional destaca la ayuda de Mª Isabel Salinas, entonces concejala socialista de cultura del ayuntamiento de Níjar. El alcalde también socialista de ese ayuntamiento nunca me fue presentado, pues al parecer sentía una natural aversión hacia cualquier muestra de cultura o conocimiento.

El Museo de Historia Natural y del Mar de Níjar fue el primer Museo de Historia Natural que se abría a la ciudadanía en la Comunidad Andaluza, y el único museo abierto al público en la Provincia de Almería, pues uno de arqueología,  llevaba cerrado por reformas desde hacía años.

El Museo tuvo una gran relevancia cultural en España y otros países europeos, pues muchos de sus visitantes acudían a Níjar atraídos por él, que aparecía en folletos de propaganda institucional. Durante el curso escolar recibía unas tres mil visitas, lo que es una cifra astronómica considerando las circunstancias geográficas y sociales.
Vitrina de estrellas de mar. El ejemplar espinoso es una Acanthaster planci, la única especie de estrella de mar venenosa y verdadera plaga de la Gran Barrera de Coral australiana.
Vitrina de fósiles, con un un ejemplar de Campanile giganteum de 40 cm., especie considerada como una de la más grandes que jamás ha existido. En pocos museos podía verse un ejemplar de esta especie tan bien conservado.


Una cuestión queda en el aire; ¿cómo pude acceder y disfrutar de un local en Níjar para instalar mi Museo? ¿Era un mecenas el alcalde de Níjar?

No, en absoluto. Cuando me llamaron del Ayuntamiento ya tenía instalado el Museo en una nave diáfana de 125 metros cuadrados que construí con mis manos junto al cortijo, al vergel, al gallinero y a la cuadra, todo ello que también construí con mis manos y la ayuda de mi familia. Para la construcción de la nave del Museo me ayudó sustancialmente José Aguilera, un comunista ex trabajador de la SEAT, que cada año criaba un cerdo al que mantenía como mascota hasta el día de la matanza y al que siempre  llamaba Felipe, en recuerdo a un nombrado político contemporáneo.

Volviendo al alcalde. Esa persona pasaba de la cultura. Como comenté arriba, la que se fijó en mi obra fue su concejala de cultura, María Isabel Salinas, también socialista, que vio en el Museo algo de su competencia. Si consiguió el apoyo del alcalde fue probablemente porque el local que me cedieron para el Museo, no podía dedicarse a otra cosa por cuestiones urbanísticas y me dejaron cinco años hasta que prescribiera la irregularidad que fuera. Pasados los cinco años el alcalde me desahució con prisas y malos modos, sin darme tiempo ni a hacer las maletas.

José era un vecino que me ayudó mucho en diversos aspectos, al que correspondí y sigo teniendo en aprecio, aún sin saber de cierto que mal papel tuvo en la liquidación de mi Museo de Níjar. Estoy seguro que ese papel lo hizo de buena fe. Él y su familia eran lo que hoy se llama “buena gente”, a la que hay que cuidar, perdonar y querer.


Geoda de amatista de 50 Kg. (ref.1409, Mina Gerais-Brasil), expuesta al lado de unos grandes cristales de yeso de Sorbas-Almería (a su derecha) y de unas costillas fósiles de ballena Incertae sedis de (Viator- Almería) a la derecha en primer plano. Los cristales de yeso y las costillas de ballena, pueden visitarse en la Sala Cardenal Carles, del Museo Geológico del Seminario de Barcelona.

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