Badalona marzo de 2026.
Las obras van a durar un año.
Un año de calvario para los comerciantes.
A los que sin duda reducirán los impuestos municipales durante las obras.
Imagino que habrán calculado un presupuesto que cubra los gastos de la campaña electoral y demás gastos que llevan implícitos estas campañas;
como las horas extras de los políticos y afines,
las dietas de los políticos y afines,
los gastos extraordinarios
que suponen esas campañas…
...¡ah sí! y las obras.
¿Y qué pasa con los árboles…?
… que si las raíces perjudican,
… que si los frutos caen y molestan,
especialmente los de estos árboles,
… que si les falta agua,
que si son muy caros de mantener...
¿Y que han hecho ahí durante 70 años?
¿Vivir del aire?
Ahora habrá que buscar un vivero que los sustituya y pagar unos servicios que los mantengan durante los próximos setenta años.
Que serán por lo menos otras veinte legislaturas.
Y nuevos gastos que antes no existían.
Además de toda esta movida de reposición.
¿Pondrán palmeras o el excedente de algún vivero?
Es la magia de la política.
La gente lo aguanta todo, siempre que sea acompañado de pan y circo.
Antes me preocupaba. Pero ya estoy vacunado.
Muchos años.
Mucha soledad.
Muchas decepciones.
Ahora pienso; tenemos lo que nos meremos.


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