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lunes, 10 de octubre de 2022

Radiaciones ionizantes.

 

Radiaciones ionizantes.

Radiaciones ionizantes.

Antenas de comunicaciones que el Banco de Santander de Badalona (Barcelona), tiene colocadas sobre un edificio, en el que la planta baja está ocupada por sus oficinas.

Sin duda, cobra por tener esos mamotretos presuntamente cancerígenos en su terrado, si el terrado es suyo.

Las radiaciones ionizantes emitidas por las antenas, presuntamente y según autores en opinión muy controvertida, están friendo los cerebros de todos los ciudadanos situados en un radio de cincuenta metros de la ellas.

Hace tiempo que vengo avisando de esta situación y las antenas siguen ahí, lo que deja en evidencia que el Banco de Santander tiene más influencia que este blog.

Eso no le suma mérito, pues este blog es con minúscula y ese Banco es con mayúscula.

¡Vivan las caenas!

No voy a seguir con el tema, que he tratado con anterioridad en el blog, porque recientemente he recibido varias llamadas telefónicas de ese banco o de alguien que se hacía pasar por él, que he interpretado como amenazadoras y me han dado susto.

Dejo para siempre esta crítica al señor Santander. No volveré a hablar de esas antenas, aunque se demuestre que, efectivamente, sí son cancerígenas. En la confianza de que no recibiré más sustos.

Que se ocupe la señora karma del asunto.


domingo, 9 de octubre de 2022

Crítica a mi Etología humana. 3.

 

Etología. Konrad Lorenz.

Si quieres ver los antecedentes de esta entrada, mira abajo, escribe en el buscador etología humana.

Te saldrán unas entradas cortitas de texto, algo más largas de sentido.

Si has superado estas pruebas de búsqueda y lectura, puedes seguir.

Si no también, porque lo que digo no tiene mayor intríngulis.

La crítica a la que me refiero es que me puedes decir que el hombre contemporáneo no tiene el sentido de la familia y de la vida que describo.

Ese es precisamente el motivo de mis entradas.

El hombre, como animal racional, está sujeto a su razón y obra según ella.

Pero esa razón es muy maleable cuando no está cultivada.

La mayoría de las doctrinas, escuelas, partidos, tendencias..., contemporáneas, tienen como objeto común el que esa razón no se cultive, para ser manipulada con más facilidad.

El Homo sapiens lleva sobre la tierra miles de años y esas doctrinas contemporáneas, unos pocos decenios.

Pero los medios de comunicación, que monopolizan, tienen hoy una capacidad de réplica tal, que en unos pocos años pueden superar la capacidad de transmisión oral de miles de años.

Es decir, que la herencia cultural natural, transmitida por el Homo sapiens de padres a hijos durante de miles de años, se ve anonadada por una por una cultura artificial fabricada hace unos pocos años por un grupito de personas interesadas y no libres, sino encadenadas a sus pasiones e intereses.

Hasta tal punto es machacona esa cultura artificial implantada a martillazos por los medios, que ha permitido que el Homo sapiens haya perdido, en algunos ambientes, su referencia natural.

Con mis entradas de etología humana lo que pretendo es que el lector, perteneciente a mi género Homo, reconozca en la Naturaleza su verdadero origen y pueda distinguir lo que es natural de lo que es una imposición cultural antinatural.

Homo sapiens ha progresado durante miles de años siguiendo la ley natural.

Apartarse de ella es suicida a largo plazo para cualquier sociedad.

Eso de a largo plazo podría despreocuparnos.

A largo plazo, todos calvos, se decía en mi Facultad de económicas.

Pero no. Pasa como con las especies animales y vegetales.

No se dice que están en extinción no cuando no queda ninguna, sino cuando las que quedan no son suficientes como para mantenerse. Cuando quedan pocos ejemplares en el medio natural o los que quedan están en zoológicos o jardines botánicos.

En el proceso de animalización que se pretende del Homo sapiens no es fácil establecer plazos, pues no es una cuestión de cantidad sino de calidad. ¿Cuándo el hombre ha perdido la capacidad racional que lo determina como Homo sapiens?

¿En qué momento el Homo sapiens ha perdido la suficiente razón, como para ser simplemente un hombre estabulado en una sociedad que le da una vida material cómoda, pero le ha privado de su libertad personal?

¿En qué momento, este proceso de decadencia cultural, intelectual y moral, se hace irreversible?

Hoy muchas personas creen que el aborto es un crimen y que el matrimonio homosexual lleva implícito conceptualmente, el germen de la extinción de la especie.

Eso es un buen dato.

Pero no lo es, el que la sociedad urbanita no lo tenga tan claro.

Etología humana: La familia natural. 1.

Etología humana: La familia natural. 2. Familia, ¿la “secreción” natural de una pareja?


sábado, 8 de octubre de 2022

Etología humana: La familia natural. 2. Familia, ¿la “secreción” natural de una pareja?

 

La familia natural. Foto: Libre en Internet.

La familia es, en esencia, la secreción natural de la unión de una pareja de la misma especie, con objeto de procrear para mantener la especie.

Lo que sale de ahí es una familia.

Pero es también más cosas pues con la simple mecánica, el juego no alcanzaría su objetivo.

Esa una unión lleva implícito el compromiso de mantener y enseñar a una prole hasta que ésta se emancipe.

En la mayoría de las especies esto supone un gran esfuerzo, pero durante poco tiempo, pues la prole pronto se hace autónoma.

Una vez que se independiza, desaparecen los lazos familiares, pues ya no son útiles para la subsistencia: La pareja ha puesto su grano de arena en la supervivencia de la especie.

Pero este criterio general no es suficiente para explicar el caso humano, acomplejado por el hecho de que este periodo de dependencia es larguísimo y por la circunstancia de que el hombre es racional, a diferencia del resto de los animales.

Es decir, que en ese período de dependencia se desarrollan lazos más complejos que los simplemente materiales.

Tanto es así, que en las sociedades humanas las relaciones familiares están reguladas ancestralmente por la tradición oral e incluso por escrito.

Ya sean las relaciones entre la pareja progenitora o entre ésta y su prole o entre la misma prole.

Pongo un ejemplo bien conocido para que el lector extrapole y busque otros análogos.

Hace unos cuatro mil años, la sociedad hebrea, la más sensata de su tiempo, impuso el mandato de que los hijos debían honrar a sus padres.

Según la tradición oral, recibieron esta instrucción grabada en piedra.

La Historia documenta, que esos grabados fueron guardados en el Arca de la Alianza, mueble histórico que ha sido ahogado por la leyenda y del que desapareció la pista, tras ser tomado como botín por el Ejército romano, tras la destrucción del Templo de Jerusalén.

Era la cuarta de diez instrucciones que recibieron en el mismo texto.

Todas estas normas relacionadas con la familia en particular y en general con el comportamiento social del grupo humano, están orientadas a mantener la cohesión familiar, por ser fundamental para la supervivencia de la especie.

Consejos o recomendaciones de este estilo, en el sentido de cohesionar la unidad familiar, los encontramos en todas las civilizaciones contemporáneas, las que han sobrevivido hasta nuestros días, sin duda por seguir esos consejos y mantener la unión de la célula familiar.


viernes, 7 de octubre de 2022

Etología humana: La familia natural. 1.

 

Familia de patos. Foto: Libre en Internet.

La verdad es que hoy me apetecía más hablar de minerales o de insectos, que del bípedo implume.

Pero una serie de circunstancias hacen que me vea obligado a hablar del hombre desde su perspectiva natural.

Veo que los políticos, por definición ignorantes y egoístas, se meten cada vez más en el pantano del comportamiento social del hombre, desde una perspectiva caótica, propia de sus mentes infantiloides y burguesas.

Siempre he dicho y no hay más que revisar mis escritos para verlo, que no soy un hombre de fe.

Para ser más preciso, debería decir que siempre había creído que no era un hombre de fe.

No lo era, porque no sabía exactamente lo que debía entender por fe.

Dediqué un tiempo a ver que era eso de la fe.

Tuvo que ser un astrofísico, el jesuita José Manuel Carreira, al que conocí en una conferencia que le grabé para una televisión local, quién me hiciera ver racionalmente, que es la fe.

A la luz de su explicación llegué a la conclusión de que sí era un hombre de fe, pero de la fe que me reflexionó Carreira, no de lo que  mucha gente, incluso religiosa, entiende por fe, que he leído tantas veces en artículos y conferencias y que me ha tenido confundido durante tanto tiempo.

En definitiva, no soy un hombre de fe, hasta que definamos lo que es fe.

Pero eso será otro día, si lo es.

He hecho este preámbulo porque quiero hablar de la familia humana, relacionándola con la estructura familiar de otras especies de mamíferos superiores y aves.

Y como es un tema muy sobado por la corrección política, por el feminismo desbocado y por el fanatismo religioso, he querido desmarcarme de esos ámbitos.

La familia, en el entorno natural, es una unidad básica formada por una pareja progenitora, macho y hembra de la misma especie y su prole, propia o, excepcionalmente, adoptada.

En manadas de elefantes, se integran claramente en el grupo familiar,  otros familiares muy próximos.

El objeto primero de la familia es preservar la especie.

Esa es la realidad de la Naturaleza.

Plantearse otra cosa es demagogia, populismo o, simplemente, ignorancia.

La unión de la pareja puede ser eventual o indefinida.

Esta unión está en general en relación con el tiempo que la prole depende de ella.

Hay numerosas excepciones, especialmente entre las aves, en las que no es raro encontrar relaciones estables durante toda su vida o incluso, aunque más raro, especies que no vuelven a aparearse una vez que han perdido a su pareja.

En el caso del hombre, la estabilidad de la pareja es mayor pues su prole es la que depende de los padres durante más tiempo entre las especies de mamíferos superiores.

Si además tenemos en cuenta, que el hombre es el único animal racional, esa racionalidad afecta al cóctel de la familia de mil formas.

Pero ignorar su estructura básica y alejarse de ella, es suicida.

Es esta la opinión de un naturalista.

miércoles, 5 de octubre de 2022

El estanque.

 

El Estanque. Foto BBC.

La señora Regidor, me ha puesto al tanto de una serie de la BBC que se llama El estanque, que han emitido en TV2.

Es sobre fauna de Tanzania.

Pero decir esto es no decir nada.

Se trata de una serie de tres capítulos sorprendente e inédita, que a mí, que creía que lo había visto todo en documentales de fauna terrestre (es metafórico), me ha sorprendido. No solo por lo que dicen, sino también por cómo lo dicen.

Me ha retrotraído a hace unos años, cuando vi una serie sobre fauna marina producida también por la BBC.

Entonces me asombraron los medios, inaccesibles para un mortal normal.

En esta ocasión, los medios son accesibles a cualquiera que se lo proponga, en la dimensión que esté a su alcance. Lo asombroso es la idea.

Estoy seguro que pronto veremos remakes de serie b, realizados por buscavidas subvencionados por las televisiones públicas españolas.

No te pierdas esta genial serie de la BBC.

Cambio climático. ¿Es real el cambio climático?

 

Volcán en erupción. Foto: Libre en Internet.

Claro que sí, es una evidencia científica y de sentido común.

En la Naturaleza siempre ha existido cambio climático.

De hecho, la civilización existe gracias al cambio climático.

Ahora, es una cosa muy distinta señalar al causante del cambio climático.

Si ves una erupción volcánica, por ejemplo, de las que has tenido ocasión de presenciar en los últimos años en Europa o en las Islas Canarias, te resultará evidentemente, aunque no tengas ojo de buen cubero, que las emisiones de un volcán superan sin duda, en mucho, las emisiones de todo el parque móvil mundial de los últimos lustros.

En la foto ves una imagen instantánea, pero algunas erupciones duran semanas o meses.

La última erupción volcánica reciente de un volcán islandés, hizo que se tuviera que cortar el tráfico aéreo de una parte del mundo.

Las emisiones de los automóviles no han obligado a cancelar el tráfico aéreo en ningún momento y sus emisiones acumuladas durante decenios, ni tan sólo se ven ni se huelen, salvo que estés a pocos metros de ellas.

El hombre no es el causante del cambio climático.

Son las impresionantes fuerzas del sistema solar, las que provocan esos cambios.

Pero los poderes fácticos, hasta tal punto confían en la idiotez del urbanita moderno, ¡que le han convencido de que los pedos de las vacas afectan al clima aumentando el efecto invernadero!

¡Y le hacen pagar impuestos por ello!

¿Por qué tenemos que pagar impuestos, (inmensos derechos de emisiones de CO2) para compensar por algo de lo que no tenemos la culpa?

Es el gran negocio del cambio climático publicitado y gestionado por una minoría de oligarcas mundiales, a la que se apuntan todos los reyezuelos.

Busca en youtube imágenes de erupciones volcánicas e intentas visualizar cuantos tubos de escape se necesitarían para formar semejantes humaredas, e intenta imaginar cuantos pedos de vaca se necesitarían para semejante putiferio.

Verás que algo no cuadra.

Somos los esclavos de los nuevos faraones que, para su control de masas, han sustituido el ancestral miedo al más allá siniestro, por el miedo a un más acá de caos, oscuridad, caca y peste.                                                                              

Pero hay más.

El cambio climático es además un señuelo para ocultar un daño al detall a la Naturaleza, que te ha de preocupar a corto plazo, porque lo vives tú y tus hijos.

Es el que hacen los políticos de tu pueblo al recalificar zonas silvestres para cubrirlas de asfalto y hormigón.

Sirvan estas imágenes del urbanismo de un pueblo lindante con un Parque Natural, como ejemplo, para ver las políticas de contaminación evidentes y estas sí de origen humano, que permiten los políticos para llenar sus bolsillos de comisiones por hacer la vista gorda a las perrerías que cometen los capitalistas de derechas y de izquierdas a la Naturaleza.

Eso, a escala mundial es un atentado fácilmente evitable sin desembolsos, que se enmascara con la cortina de humo del cambio climático.

Casoplón junto a un Parque Natural, en terreno recalificado.

Otro casoplón, en terreno recalificado, lindando un Parque Natural.



Maquinaria pesada comiéndose el Parque Natural, para construir casoplones.

domingo, 2 de octubre de 2022

Madrépora (Antozoo) mediterránea.

Madrépora. Foto: José Torrent.
Madrépora. Foto: José Torrent.
Madrépora. Foto: José Torrent.

 José Torrent me envió hace unos días estas fotografías, para que intentara ponerle nombre al protagonista.

He tardado un poco en contestar porque estaba liado con el libro de restos de arribazón. Pero ya estoy libre y paso a tu consulta.

Pero antes, una previa.

Una vez que le pedí a mi admirado y sabio A.A., que me clasificara un fósil a través de unas fotos, que había preparado cuidadosamente. Sin tan siquiera mirarlas, me dijo: “No quiero ni verlas, no clasifico nada por fotos”.

Me quedé muy cortado, pero no insistí.

Lo entendí, porque él es un científico serio y trabaja con mucho rigor, aunque se le pregunte de manera informal y sin pedir más que una orientación verbal.

Pero como ese no es mi caso, el de científico serio y riguroso, voy a responderte. Amigo José, no sé con cuanta ciencia, pero sí con exquisito rigor, basado en detallar mis dudas.

Me ha costado averiguar qué es lo que me envías. Veo que A.A. tenía razón.

Se trata de una madrépora, que es un coral duro, incluido en los Antozoos (aproximadamente 6.000 especies), bichos que el genial Aristóteles asignó al mundo de las plantas.

No siempre son fáciles de determinar.

A falta de ver los pólipos, lo que ayudaría mucho, he encontrado dos géneros que cuadran.

En mi modestísima opinión, las madréporas Epizoanthus arenaceus y Astroides calycularis, quizás podrían servirte.

Como sabes dónde encontrarla, consulta las especificaciones de ambos géneros y, sobre el terreno y de visu para no perjudicar a la colonia, intenta discernir.

Si quieres ver los pólipos deberás hacerle una visita nocturna, para lo que te encarezco no vayas solo. Quizás te pueda acompañar si todavía estoy por aquí.