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miércoles, 3 de diciembre de 2025

Etología humana. El miedo y el infierno.

 

Foto: Libre en Internet.

El miedo es elemento fundamental en cualquier estructura social, tanto sea humana como animal. Es indispensable para la supervivencia del individuo y de la sociedad a la que pertenece.

Los animales tienen miedo a todo lo desconocido para ellos, o que aún teniendo conocimiento, no han sido experiencias exitosas.

Una forma de asustar a un animal es haciendo espavientos y gritando de forma que se les presente una imagen ruidosa o vistosa que no entienden ni conocen y que en consecuencia les genera miedo.
El miedo es una forma de supervivencia.
En las sociedades de animales se mantiene el orden gracias al miedo que tienen los individuos a las represalias de sus congéneres si no siguen las reglas.
Todo esto sirve desde los animales más elementales a los animales superiores.
En las sociedades humanas de animales racionales sirve la misma norma, que tendrá que verse más elaborada pues al ser los animales racionales, tienen capacidad de discernimiento y de darle vueltas al asunto que les sorprende o asusta.
Cuanto más razón o conocimientos tenga el individuo, más miedo se debe aplicar para mantenerlo en orden.
No hay que pensar demasiado para ver cómo funcionan las sociedades socialistas, comunistas o nacionalistas, que tienen obsesión de limitar la cultura de sus componentes, para que al bajar el nivel de conocimiento sea más eficaz el miedo. En todas ellas el miedo es un elemento indispensable para que funcionen.
El cristianismo es una fórmula muy exigente, pues sus creencias exigen al individuo que abandone el egoísmo, que es una fórmula de supervivencia, en favor del amor fraterno, que es antinatural.
Pero esa exigencia no se puede conseguir sin infundir un factor de miedo para quien no cumpla con el abandonar el fuerte instinto de supervivencia.
Este factor de miedo ha de ser muy potente, tan potente como un castigo impresionante y eterno; el infierno.
Pero aún así no sería suficiente si no se viera reforzado con un complemento de premio exquisito y también eterno; el cielo, que también predica la religión cristiana.
Para conseguir los méritos que busca el cristianismo, ni ese premio ni ese castigo serían aún suficientes sin un desarrollo potente de la racionalidad.
Por eso las primeras instituciones culturales en el mundo fueron creadas por el cristianismo, religión que se extendió a base de difundir la fe y la ciencia.
La fe para creer en la dificultad de la doctrina y la ciencia para reaccionar frente al miedo.
En el cristianismo se da la paradoja de que es necesario un alto nivel cultural para asimilar la doctrina, al tiempo de que ese alto nivel cultural hace al individuo más inmune al miedo.
Una sociedad elemental necesitará miedos menores, una fe del carbonero y menor conocimiento de su entorno; menos cultura, que una sociedad elaborada.
Al margen de la redacción bíblica, la existencia del cielo y del infierno son un imperativo sociológico para una organización social consistente y con vocación de permanencia.
Predicar en contra de esta evidencia, es decir, negar el cielo y el infierno, es desear la aniquilación de la doctrina que los predica y renunciar a una sociedad intelectualmente desarrollada.



martes, 2 de diciembre de 2025

Pastel de patatas.

 

Pastel de patatas.

Lo que ves en la irreconocible foto que ilustra esta entrada, es un delicioso y nutritivo gateau di patate italiano (pastel de patata).
Parece un lenguado pansido, pero no, es lo que te he dicho.
Es muy fácil de fabricar y puede aguantar tiempo hasta que te lo acabes de comer. Un par de días con facilidad y sin perder su sabor.
Como está está muy bueno, se conserva bien y dura mucho, lo añado como sugerencia al recetario para vagos del que ya te he dado algunas recetas, aunque aquí solo te doy la idea y dejo que busques la receta en Internet. Elige la más rupestre, pues salvo que te empeñes mucho, es difícil que te salga algo indigesto o con mal sabor.
Lo he traído para reforzar el refrán español de que las apariencias engañan.
Es una especialidad de mi casera, la señora Regidor y está para comérselo con devoción.





lunes, 1 de diciembre de 2025

Va de gatos.

 

A María A.

Foto: Lámina para colorear. TERCIART.


Me gustan los gatos aunque no los entiendo.
En el cortijo vivía con dos gatos amigos que me traían regalos y me los dejaban en la cama.
En una ocasión, me encontré una escolopendra enorme con la que se habrían jugado la vida para cazarla.
Estaba muerta pero desde entonces miraba bien la cama antes de acostarme, no fuera que ese día me hubieran traído algún bicho moribundo.
Me pasaba muchos anocheceres trabajando en la mesa camilla arropado con el faldón y con uno de ellos en mi regazo.
Antes, cuando vivía en Barcelona, también tenía un gato en casa.
Lo recuerdo porque en el pasillo había una estantería en la que tenía colocado un plato medieval. Era de cerámica y estaba apoyado de pie en una peana.
Un día pasaba al lado de la estantería y el gato, en un visto y no visto, se subió al estante del plato y se me quedó mirando. Yo también lo mire sorprendido, pero no se me ocurrió reaccionar y regañarle.
El animal se movió hacia el plato a cámara lenta sin dejar de mirarme y rozando con la barriga el estante, hasta llegar al plato.
Entonces, con la patita delantera izquierda puesta de forma que le veía las almohadillas del pie, dio un empujoncito al plato y lo tiró al suelo.
Me quedé atónito sin creer lo que había visto.
¡El bicho había tirado expresamente el plato al suelo! Mi gatito peluchín, ¡era en realidad una fiera salvaje iconoclasta!
No reaccione pues el plato ya estaba hecho añicos en el suelo y no había remedio.
Pero algo se había roto entre nosotros y desde entonces, no lo perdí nunca de vista.
Cualquier movimiento que hiciera aquel gato traicionero, me ponía en guardia sobre sus intenciones.

Gatos de campo... o de desierto.





viernes, 28 de noviembre de 2025

Miedo a la muerte, o miedo a la factura.

 

Púlpito campestre. Foto: Libre en Internet.

El día de todos los fieles difuntos, oía en una homilía, que las personas pagan una cuota de entierro, porque tienen miedo a la muerte.

La gente no paga una cuota de entierro porque tenga miedo a la muerte, la paga porque el entierro es muy caro y le tiene miedo a la factura.

Creo que la incineración es más barata, pero menos natural.

Se incineran los bonzos, los indios de la India y los vikingos cuando los había.

O los cristianos cuando los paganos los incendian.

Parece que la naturaleza que quiere cerrar el ciclo de forma natural, como le es propio.


martes, 25 de noviembre de 2025

No me gusta la naturaleza humana.

 

Dicho a bote pronto, sin matizar, digo que no me gusta la naturaleza humana, así en general.

No me gusta porque predomina el instinto de conservación que nos hace agresivos y violentos.

Si ejerciéramos nuestra racionalidad, podríamos compensar ese instinto que mantiene a nuestra especie a costa de hacerla indiscriminadamente peligrosa.

El culmen de esa peligrosidad está en los crímenes, en las guerras y en los genocidios.

Pero no hace falta tirar tan alto para ver los efectos de ese egoísmo supervivencionista.

A modo de maqueta ilustrativa, podemos mirar a Internet. Su público es una muestra en pequeña maqueta, de la naturaleza humana.

Ese público (a veces con un coste testimonial de soportar breves anuncios), disfruta del esfuerzo de los creadores de contenidos a los que a veces da como recompensa, las migajas de un me gusta o de una suscripción. Una minoría da un poco más.

Pero cuando él creador entra en una laguna creativa por las circunstancias que sean, su público le abandona.

Me ha llegado a escandalizar al oír un episodio referido a esto en un canal de Youtube El gen Martínez.

Soy muy empático, y en ocasiones me afecta más lo ajeno que lo propio.

Por eso no me gusta la naturaleza humana, porque pide más de lo que se merece, porque es violenta, egoísta y carece de caridad.

Con honrosas y abundantes excepciones.

Afortunadamente no es el caso.

Este blog es minoritario y me siento arropado por mis pocos visitantes.

Pero reconozco que Martínez puede tener algo o mucha razón.

He buscado el vídeo para enlazarlo, pero no he sabido encontrarlo.

El fondo es el mismo, pero menos elocuente y menos vivido.

Me puedes decir y con razón, que he mezclado cuestiones de fondo con trivialidades.

Es cierto, pero la trivialidad, la maqueta, a veces ayuda a entender la cuestión de fondo.

Araucaria, pino de Norfolk. Hawai.

Araucaria, pino de Norkolk. Hawai.

 

La imagen es un fotograma de la serie Magnum que se desarrolla en Hawai.

Estos árboles son impresionantes y aunque aparecen en algún capítulo de la serie, no tienen el protagonismo que se merecen por su majestuosidad.

En la serie aparecen muchas imágenes de Hawai que son una clara promoción turística de las islas.

Suelen mostrar una isla que se aprecia claramente es un antiguo volcán.

También escenas aéreas de impresionantes coladas de lavas volcánicas cubiertas de vegetación. Imágenes dirigidas a potenciales turistas.

En fin, que echo de menos la aparición más fluida de estos magníficos árboles.

Intrigado busqué de que se trataban y me encontré que al parecer son pinos de Norfolk, endémicos de la isla de Norfolk en Australia.

En realidad no es un pino, pero si una conífera, un árbol de la familia de las araucarias, de las que ya te he hablado en este blog (te adjunto el enlace):


Araucaria.



Probablemente, pinos de Norfolk. Foto: Fotograma de un episodio de la serie Magnum.

Esta imagen es de otro episodio de Magnum y me parece que estos son los pinos de Norfolk, vistos desde el aire. El helicóptero es de uno de los amigos que en la serie gorronea habitualmente Magnum.




sábado, 1 de noviembre de 2025

Molde interno de un fósil de caracol marino.

 


Cuando fosilizan los animales marinos con concha, puede ser que la concha fosilice o que la concha desaparezca en el proceso.

Un fósil con concha es más bonito y más fácil de clasificar, que el molde interno de un fósil que ha perdido la concha en la fosilización, como es el caso.

Si el paleontólogo siempre ha de tener mucho de detective, en estos casos ha de esmerarse pues al perder la concha, la pieza pierde muchos de sus atributos para ser clasificada, especialmente cuando se trata de una pieza incompleta como esta.

El género podría ser Bathrotomaria.

Pero este género es del Jurásico y el que yo traigo es del Messiniense de almeriense, mucho más moderno. Como la localidad la tengo por cierta, probablemente el género sea otro.

Esta exposición la he hecho para que veas el intríngulis del asunto. Cualquier especialista te enviaría a paseo si le pidieras que te clasificase esto.

Pero como yo no soy nadie, me puedo meter en camisas de once varas.