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| Foto: Libre en Internet. |
El miedo es elemento fundamental en cualquier estructura social, tanto sea humana como animal. Es indispensable para la supervivencia del individuo y de la sociedad a la que pertenece.
Los animales tienen miedo a todo lo desconocido para ellos, o que aún teniendo conocimiento, no han sido experiencias exitosas.
Una forma de
asustar a un animal es haciendo espavientos y gritando de forma que
se les presente una imagen ruidosa o vistosa que no entienden ni
conocen y que en consecuencia les genera miedo.
El miedo es una
forma de supervivencia.
En las sociedades de animales se mantiene
el orden gracias al miedo que tienen los individuos a las represalias
de sus congéneres si no siguen las reglas.
Todo esto sirve desde
los animales más elementales a los animales superiores.
En las
sociedades humanas de animales racionales sirve la misma norma, que
tendrá que verse más elaborada pues al ser los animales racionales,
tienen capacidad de discernimiento y de darle vueltas al asunto que
les sorprende o asusta.
Cuanto más razón o conocimientos tenga
el individuo, más miedo se debe aplicar para mantenerlo en orden.
No
hay que pensar demasiado para ver cómo funcionan las sociedades
socialistas, comunistas o nacionalistas, que tienen obsesión de limitar la cultura de sus componentes, para que al bajar el nivel de
conocimiento sea más eficaz el miedo. En todas ellas el miedo es un
elemento indispensable para que funcionen.
El cristianismo es una
fórmula muy exigente, pues sus creencias exigen al individuo que
abandone el egoísmo, que es una fórmula de supervivencia, en favor
del amor fraterno, que es antinatural.
Pero esa exigencia no se
puede conseguir sin infundir un factor de miedo para quien no cumpla
con el abandonar el fuerte instinto de supervivencia.
Este factor de
miedo ha de ser muy potente, tan potente como un castigo
impresionante y eterno; el infierno.
Pero
aún así no sería suficiente si no se viera reforzado con un
complemento de premio exquisito y también eterno; el cielo, que también predica la religión cristiana.
Para conseguir los méritos que
busca el cristianismo, ni ese premio ni ese castigo serían aún
suficientes sin un desarrollo potente de la racionalidad.
Por
eso las primeras instituciones culturales en el mundo fueron creadas
por el cristianismo, religión que se extendió a base de difundir la
fe y la ciencia.
La
fe para creer en la dificultad de la doctrina y la ciencia para
reaccionar frente al miedo.
En el cristianismo se da la paradoja
de que es necesario un alto nivel cultural para asimilar la doctrina,
al tiempo de que ese alto nivel cultural hace al individuo más inmune
al miedo.
Una sociedad elemental necesitará miedos menores, una
fe del carbonero y
menor conocimiento de su entorno; menos cultura, que
una sociedad elaborada.
Al margen de la redacción bíblica, la
existencia del cielo y del infierno son un imperativo sociológico
para una organización social consistente y con vocación de
permanencia.
Predicar en contra de esta evidencia, es decir, negar
el cielo y el infierno, es desear la aniquilación de la doctrina que
los predica y renunciar a una sociedad intelectualmente desarrollada.

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