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domingo, 15 de enero de 2023

"Cataluña submarina" y "Costas españolas".


El correo catalán.


El correo catalán.

Costas españolas. Badalona y Port Fórum.


Mi colección de libritos, Costas españolastiene su antecedente intelectual, en unos artículos que escribí hace cuarenta y siete años bajo el título Cataluña submarina.

Los artículos se publicaron en el diario El correo catalán, que ya no existe.

Los artículos aparecieron con tres firmas, una la mía, que me parece recordar escribí la mayor parte de los textos, aunque no tengo la certeza.

Lo mismo me ocurre con las fotografías.

Tampoco tengo claro de quien salió la idea.

Resultaría imposible que hoy un diario dedicara tanto espacio, a todo color y en lugar tan privilegiado, a un tema cultural.

Pero entonces el mundo era distinto y la cultura pesaba más, especialmente en Cataluña.

Hoy la cultura pesa menos y Cataluña ha perdido su lugar.

Lo traigo a colación, porque la decadencia actual, no quita el esplendor y mérito que en su momento tuvieron unas personas y unos medios.


sábado, 14 de enero de 2023

La solidez del granito.

 

Grietas en el granito. Foto: Angélica Regidor.

Grietas en el granito (detalle). Foto: Angélica Regidor.

Si te tomas la molestia de buscar en el blog, verás que he escrito otras veces sobre el granito.

También verás, que he dicho en más de una ocasión, que el granito es sinónimo de fortaleza. Por eso es la roca funeraria por excelencia.

Pero en la naturaleza pocas veces las cosas son lo que parecen y nunca hay reglas fijas. Todo está condicionado por la inmensa trama de relaciones y fuerzas que la rigen.

Hoy traigo una foto qué redunda en lo que he comentado hasta hoy del granito y que ratifica lo que ahora digo.

La fotografía, fue tomada el pasado 13 de enero.

En la imagen puedes ver varias grietas, una que destaca por su amplitud y profundidad.

El día anterior, era simplemente una línea marcada en la roca.

La noche del 12 al 13, se descabalgó y dejó esta profunda marca.

Como ves en la imagen que acompaña a la del detalle de la grieta, la zona estaba ya muy castigada.

Eso apunta a que una vez que ha empezado el proceso, es ya es imparable.

Y, además, por su seguimiento durante muchos meses, se va acelerando.

El ver de forma tan explícita esta degradación de la roca, me ha recordado una ocasión, hace años, en la que practicaba espeleología en una sima grande y profunda en la que, a media altura, había un bloque encajado entre sus dos paredes, fruto evidente de un desprendimiento. El bloque debía pesar varias toneladas.

Ver aquello sobrecogía un poco. Uno de los componentes del equipo comentó; menudo susto si esto cae cuando estás aquí.

El comentario me pareció tonto y le dije; la probabilidad de que esto ocurra es prácticamente cero. Esta esta sima tiene millones de años vete a saber cuándo habrá caído ese bloque.

El veterano del equipo intervino diciendo; este bloque cayó hace dos meses.

Al oírlo sentí más miedo que vergüenza.

Y hoy sábado catorce de enero en el que escribo estas líneas acabo de recibir un whatsapp, comunicándome la muerte de un conocido.

Son ya varias las noticias de este género que he recibido en lo poco que va de año. Y las he relacionado con la foto de la grieta en la dura roca granítica.

Vivimos la vida como si fuera algo sólido y duradero, cuando en realidad es algo muy frágil y efímero.

Como el granito.


martes, 10 de enero de 2023

Raíces.

 

árbol con futuro (Platanus).

Árbol sin futuro  (Pinus). Foto: Angélica Regidor.

El de la fotografía de más arriba, vemos un plátano de sombra. (Platanus).

No es un árbol noble ni especialmente bonito y sus raíces no son nada espectaculares.

Hay otros plátanos de sombra más recios y con raíces más llamativas.

Pero no importa.

Este árbol en concreto, ha sobrevivido a las inclemencias del tiempo y a los vaivenes de la política urbanística.

Probablemente su futuro sea ya apacible y largo, si no hay causa mayor que le sobrevenga.

Tiene raíces y las circunstancias le han acompañado.

Lo primero, es que tiene raíces.

Todo hace ver que fue plantado con cuidado en el lugar adecuado y ha podido crecer sin sobresaltos.

En el hombre pasa igual que con el árbol. Por eso el humano ha de procurar cuidar sus raíces, como elemento básico de supervivencia.

Luego ya vendrán circunstancias adversas que le zarandeen; cuanto más enraizado esté, menos daño le causarán.

El árbol es un vegetal irracional y hasta donde sabemos le basta con las raíces físicas para sobrevivir con salud. Aunque si me haces hilar fino, no descarto que haya otras circunstancias más sutiles que le ayuden a crecer.

Pero sin unas buenas raíces, al margen de las circunstancias, su vida será procelosa y probablemente corta.

En el nombre, un animal racional, la esencia de las raíces es la misma, pero su dimensión es mayor, porque trasciende a lo físico y abarca raíces afectivas emocionales y sentimentales.

Y, naturalmente, racionales.

El de abajo, es un pino nacido sin cuidados, en un lugar que ha sido invadido para hacer unos pisos.

El ayuntamiento ha dejado sus raíces al albur de las circunstancias.

Da un poco de vértigo el pensar, en lo que son las raíces en el ser humano.

Aunque cueste determinarlas, es imprescindible cuidarlas en lo que se alcance, para una buena salud mental y física.

La vida es muy larga y se echan raíces muy pronto.

Hay que crecer libre, pero sin olvidar tener siempre una referencia, por vaga que sea, de las raíces originales.


domingo, 8 de enero de 2023

¿Es buen momento para hablar de naufragios?

 

Naufragio en Costa Rica.

El barco naufraga y la gente mira, como si no fuera con ellos.

No sé si el ciudadano de a bordo es el dueño.

La situación no parece trágica. Aunque ahí,  el mar no es lo que parece.

Si todos se ponen a trabajar, el barco se salva.

No me quedé hasta el final.


miércoles, 4 de enero de 2023

Palabra y divulgación cultural: Arrecifes artificiales en España.



Conferencias del Club de Vanguardia.



Tenía en la despensa esta entrada, pero un encuentro casual de esta mañana, me ha inspirado a subirla ahora.

Desde siempre, he dedicado el tiempo libre a la divulgación cultural.

La forma más sencilla y económica, de hacerlo, era la divulgación a través de charlas. conferencias o entrevistas en los medios.

Más sofisticada fue la difusión a través de los museos que creé o del barco oceanográfico que armé en los 80’.

Como mi trabajo me lo permitía, la mayor parte de estas actividades, las financiaba con los ingresos de mi actividad profesional.

Eso me ha permitido dedicar unos recursos y llegar a unos ámbitos a los que de otra forma no habría podido llegar la cultura.

Residencias de ancianos, escuelas poco o mal atendidas, colectivos marginales etcétera.

Hoy voy a hablar aquí, de mi actividad de divulgación a partir de la palabra.

El número de charlas y conferencias que daba era tal, que me hicieron un nombre, quizás más que por la cantidad, que por la calidad.

Quizás por ambas cosas.

Lo que contaba era interesante y al parecer lo contaba de forma amena.

Nunca me importó la audiencia.

Una vez di una conferencia sobre tiburones en el local social del CRIS, de la calle Pelayo, a la que asistieron dos personas.

La organización me ofreció suspender la actividad, pero me opuse, pues entendía que esas dos personas tenían derecho a satisfacer su interés por el tema que habían venido a escuchar.

La conferencia la daba en una sala anexa al bar del local social.

Cuando acabe éramos doce o quince personas, pues los socios que iban pasando por la barra del bar, pedían su consumición y se pasaban a la sala donde estábamos, para escuchar la charla.

Hablo del mínimo, pero lo normal era llenar salas medianas con un aforo medio de entre veinte y cuarenta personas.

En el extremo de máximos recuerdo una conferencia que di sobre tectónica de placas, en un barrio obrero de Barcelona, organizada por el Ayuntamiento de Barcelona, a través de uno de sus Distritos:

En una sala de actos descomunal, me metieron alrededor de cuatrocientas personas, entre las que se encontraban desde niños a ancianos.

Tengo presente la sensación de pánico que sentí, al verme frente a aquel auditorio, en anfiteatro y platea, al que tenía que hablarle de tectónica de placas.

Era evidente que algo había fallado, pues lo que tenía que ser una charla de divulgación científica se había convertido en un acto popular.

Sin embargo y aunque suene extraño, lidié aquel toro.

El heterogéneo público aguantó hasta el final y salió sabiendo que los continentes flotan y se mueven.

Como decía más arriba, este bagaje de charlas, hizo que algunas entidades como el Club de Vanguardia, dependiente del periódico La Vanguardia, me contratara para dar conferencias.

Me las pagaban muy bien, hasta el punto que llegó el momento que ingresaba más por dar conferencias que por mi labor profesional principal como economista.

Parece que esto significaba un progreso, pero no fue el principio del fin.

Al cobrar por mis conferencias dejaron de ser una cuestión vocacional.

Y me sentí como un mercenario de la cultura.

Un día dando una conferencia sobre arrecifes coralinos en la sala del Club de Vanguardia, fui consciente de ello.

Me sentí incómodo porque me pagaran por repetir lo que había estudiado en los libros. Sé que eso es lo normal y que los divulgadores se les paga por eso.

Pero a mí me sabía a poco y recuerdo que con el público delante, en una de las pausas y mientras los contaba sobre la vida de los corales, decidí no volver a dar una conferencia, que no fuera por pura satisfacción personal y en la que no pudiera aportar experiencias inéditas propias.

Y desde entonces no he vuelto a dar una conferencia o a escribir sobre un tema, en el que no tenga una experiencia vivida, que sumar a lo que dicen los libros.

Es lo que se refleja en este blog.

Donde prácticamente todas las fotografías son inéditas y en las entradas, hablo de experiencias vividas y observaciones realizadas por mí.

Y remito a Internet para asuntos generales.

No sé si me he hecho entender, pero estoy escribiendo esta entrada en un ambiente tan alterado que me resulta difícil mantener el hilo de mi pensamiento.

… Por eso procuro escribir en soledad y tranquilidad, pero las circunstancias hacen que no siempre pueda ser así.



martes, 3 de enero de 2023

Ojo al ojo.

 

Ojo.

De acuerdo, es un ojo.

Un ojo grande.

Y es un ojo de un animal.

El que el ojo sea grande nos dice que está preparado para captar mucha luz.

Es decir, que el animal vivirá en un lugar oscuro.

También la piel es oscura.

Es una piel tersa y brillante.

No tiene pelos y se parece a la de un pez, pero no se le ven escamas.

¿ O sí?

Está la piel demasiado cerca del ojo para que tuviera escamas.

Es muy probable que sea un pez.

¡Cómo cambia la visión, de primer plano, al plano completo!

Es como conducir de noche o conducir de día.

Sin duda ya habrás atinado con el pez de que se trata.

Si no, un día de estos te daré más detalles.

lunes, 2 de enero de 2023

Joseph Ratzinger y José María Collantes.

 

Foto: TVE.


De izquierda a derecha, José Maria Collantes, Antonio y Nilo Collantes, hermano del primero y también un buen sacerdote.

La nota que este naturalista te trae hoy, es un poco singular pero muy a propósito para el momento histórico que vivimos.

Me refiero al reciente fallecimiento de Joseph Ratzinger, Benedicto XVI.

Es una anécdota relativa a Ratzinger, que me contó mi amigo el curra el rural, José María Collantes, que en paz descanse.

Como ya te he contado, aunque muy por encima en este blog, colaboré con Collantes, durante algunos años en su labor pastoral en Tierra de Campos, en la medida en que un seglar puede colaborar.

Collantes tenía un carácter muy duro, que le aparecía cuando se enfrentaba a injusticias que afectaban a su grey.

Lo conocí bien y aunque no es el momento de profundizar en él, sí diré que no me cabe ninguna duda de que era un hombre santo en caridad.

En una ocasión, viendo la televisión con Collantes en la residencia, apareció Ratzinger en ella, con motivo de no recuerdo qué noticia y Collantes comentó; lo conocí en Roma.

Collantes era muy introvertido y parco en palabras.

Le pregunté sobre ello y me dijo, que cuando llegó a Roma para estudiar, se refería a los estudios relacionados con su profesión clerical, andaba perdido, buscando su lugar de destino, el Seminario o Escuela que fuera.

En esto, que vio a un hombre que se estaba mirando con cierto interés un coche aparcado.

Lo iba mirando a la vez que lo rodeaba para observarlo desde distintos ángulos.

El vehículo que fuera le había llamado la atención.

Como andaba perdido, Collantes decidió preguntarle a aquel hombre, dónde se encontraba su lugar de destino.

El ciudadano que estaba curioseando el coche, dejó inmediatamente lo que estaba haciendo y se dirigió hacia él atendiéndole con mucha afabilidad, indicándole cómo podía llegar dónde buscaba.

Me comentó Collantes que agradeció mucho la cordialidad de aquel desconocido, que resultó ser Joseph Ratzinger, que entonces, me parece era un sacerdote más.

No hay que olvidar que Collantes era un joven sacerdote rural español, recién llegado y perdido en una ciudad desconocida.

Me emociona pensar en esa anécdota del encuentro entre dos hombres buenos, que luego tanto han influido en mi vida.

Ratzinger a través de de sus escritos y Collantes con su ejemplo personal de caridad.

A Collantes le dediqué mi documental, Paseo por Valladolid, inspirado en él y en los lugares que recorrimos en esa época.

Descansad ambos en paz.