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| Papel moneda catarí. |
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| Papel moneda catarí. |
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| Un adinerado badalonés. |
Manolo, un adinerado badalonés, alquiló la cúpula de un restaurante de la playa, para celebrar una cena tranquila.
Mientras fuera, la plebe, montaba algarabía (como se
aprecia por el ventanal del fondo).
¿porqué
solo?, le preguntaron los medios.
Porque
celebro mi Constitución, y mejor Soros, que mal acompañado, contestó.
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| Madera vieja; soporta pintura, intemperie, liquen crustáceo... y lo que le echen. |
Una pareja que se une para procrear, ha de tener una edad semejante.
En
caso de que exista una diferencia grande de edad, el elemento más joven de la pareja, tenderá
a buscar ejemplares semejantes a su edad, pues la pareja mayor le dará asco.
Es cuestión de supervivencia.
Vemos
en el mundo de la farándula que hay casos en los que macho y hembra tiene una
diferencia enorme de edad.
Esas
diferencias se pueden mantener cuando hay mucho dinero de por medio.
El
dinero atenúa ese asco natural, y aparentemente mantiene la relación, aunque
sea una relación completamente hueca.
Es normal que el elemento más joven de la pareja, sea por su juventud, además, más inmaduro.
No es una regla, es solo lo más común.
Eso hace
que, a veces, ni el dinero, pueda mantener las apariencias.
Es
el caso en que el joven además de ser joven, sea idiota, vano o fatuo.
he visto una familia, en la que se da esa diferencia de edad y, además, para mantener las apariencias, mantienen más psicólogos y psiquiatras que elementos de la familia.
Naturalmente
este montaje se debe al elemento joven de la pareja, que con una absoluta falta de
sensibilidad y de inteligencia, es incapaz de ver las ventajas que trae la situación de discrepancia temporal.
Porque, aunque esta situación, en el mundo animal, irracional, sea antinatural, en el mundo racional, el del ser humano, es una situación enormemente ventajosa intelectualmente y humanamente para el individuo más joven.
Este puede aprovechar la experiencia y la sabiduría que le ha dado una vida más larga a su pareja mayor.
Pero
claro, si no sabe aprovechar esa ventaja, que es la única clara, porque su
cerebro menguado es incapaz de sacar provecho de ello, la vida se vuelve muy
estresante para el elemento joven, que no parará de compararse con lo que tiene
a su alrededor.
En resumen,
la diferencia de edad en una pareja, es antinatural desde la perspectiva de los
animales irracionales, pero muy enriquecedora para el más joven desde la
perspectiva de los animales racionales.
Siempre
y cuando el ejemplar joven utilice su racionalidad correctamente y no sea un
ejemplar infantiloide o alterado por cualquier otra causa.
Naturalmente, todo ceteris paribus.
Postdata, a viernes, 9 de diciembre de2022.
Aclaración.
Si a alguien le ha costado diferenciar entre los
sentimientos de un animal racional y otro irracional, respecto al asunto de la
edad, lo entiendo.
La sociología está muy revuelta con la aberrante situación
política española al respecto, me cabe decir una cosa.
Un
hombre o una mujer con la cabeza bien amueblada, con un determinado nivel
intelectual y en pleno equilibrio psicológico, buscará como pareja, a una
persona en sus mismas o análogas condiciones.
Por
tanto, la edad física no debería ser un parámetro determinante en la elección
de pareja.
Es
el más elemental sentido común.
Una
condición física se puede ver alterada en segundos por una circunstancia
externa.
Si toda la estructura vivencial de la pareja está sujetada por el endeble andamiaje de lo físico, mal tinglado es ese.
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Es más. Que editaron un número monográfico de la revista, que lo regalaban. ¡Nadie lo pidió!
La gente no lee, solo mira y oye.
Es capaz de mantener la atención unos pocos minutos, a veces, segundos.
Luego, deja de mirar y de oír.
Así nos va.
Me consoló, por aquello de que, mal de muchos,
consuelo de tontos.
Dejé de editar libros en papel, porque salían muy
caros.
Ahora, los estoy reeditando en formato digital a cifras simbólicas, lo que me permite donarlos, reservándome el derecho de admisión.
Me equivoqué y me equivoco.
La gente no lee, porque no sabe leer o no entiende
lo que lee, que viene a ser lo mismo. A eso se le llama analfabetismo funcional.
Es cierto que tampoco pongo demasiado interés en donar, pues me
gusta escribir y editar.
Nada más.
Hasta que las cosas cambien.
Si cambian.
Me gustaría que la gente leyera más, pues se
alejaría del rinoceronte, que tampoco lee.
O del orangután.
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| Elemento de su Belén, en la niñez de Angélica. |
Ya ha llegado el invierno.
Hace un par de semanas lo sentí en mi cuerpo.
No
me gusta el frío, pero sí me gusta el espíritu del frío.
Ya
podemos empezar a pensar, en que dentro de muy poco vamos a volver a reunirnos
con nuestros seres queridos, en un oasis de paz, en medio de la turbulencia del
mundo.
Para
mí cada vez es más difícil reconstruir estas fechas.
Porque
no puedo utilizar el modelo de mi juventud; el de una familia numerosa, en la
que la mayoría de sus componentes ya no están aquí.
Además, entonces, éramos como niños grandes, muy distintos de los adultos adolescentes de hoy.
Me
es difícil ir a una imaginación que no tengo y me resulta doloroso
recurrir a unos recuerdos de los que ya no quedan evidencias.
Los
brotes viejos están endurecidos por la intemperie.
Pero
la Providencia, utilizando como herramienta a la Naturaleza, me ha premiado con
brotes nuevos.
Es
un premio a una vida coherente con el papel que le ha tocado jugar, en su tiempo y en su lugar; el papel de un hombre caucásico, inmerso en su cultura
occidental.
Parece
una tontería.
Pero
no, la Naturaleza no tontea.
Cada uno de nosotros nacemos en un entorno natural y cultural.
Y nuestra
supervivencia espiritual intelectual, psicológica y física depende del grado de adaptación a
ese entorno en el que hemos nacido.
Separarnos
de él nos plantea, a la larga, situaciones para las que no estamos preparados, si nos hemos alejado de nuestro entorno natural.
Muchas
veces pienso; ¿cómo es posible que tenga las mismas creencias y valores que
cuando era chico?
No
me he estancado intelectualmente, sino que he progresado de forma que, incluso,
a veces me sorprende en la apertura de mi mente.
Pero
siempre con los mismos valores, cada vez más enraizados.
En
mi alma.
Eso
me ha permitido la supervivencia tras pasar situaciones que solo una de ellas
provocaría al más sólido, una de esas cosas que los repipis llaman síndrome
post traumático.
Probablemente esté algo pasado de vueltas.
Pero no creo que se aprecie en este blog, ni que
lo noten las personas que me tratan, pues las de más confianza me lo dirían y
las de menos dejarían de tratarme.
Sí
es cierto, porque me lo han dicho más de una vez, que tengo una corteza un poco
difícil de traspasar. Pero esa corteza engaña un poco.
Es
como el pseudo opérculo de los caracoles del que te hablaba en la entrada
dedicada a estos simpáticos amigos; con un poco de humedad se desvanece.
Es
el reto navideño, que los brotes nuevos hagan olvidar la añoranza por los seres
queridos que ya no se sentarán este año en la mesa.
Los brotes nuevos, con el rotundo empuje de vida que les da la tierra abonada con la cultura Occidental.
Tierra que ha alimentado a los espíritus de lo que ha sido
hasta la fecha la cultura más rica, creativa y hermosa que ha florecido en la
Humanidad.
Aprovecha
estas fechas que vienen para afianzar tus raíces en los valores tradicionales y
no dejes que agentes extraños te sieguen la hierba bajo los pies. para dejarte
desvalido y sin raíces frente a sus miserias.