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viernes, 27 de marzo de 2026

Comedero de buitres. Excursión de un día, para pasear cuerpos congelados de fauna africana.

 


Que no se te ocurra comprarte una furgoneta y si lo haces mantén la discreción.

Hace años, estando en el CRIS, se me ocurrió comprarme una furgoneta con la que viajé por toda España y parte de Europa.

Hasta ahí bien, pero como iba algunos fines de semana a la Costa Brava a bucear, se me ocurrió que no debía llevar un vehículo tan grande para una sola persona y compartir mis viajes con otros socios del CRIS.

Al principio fue bien, pero luego devino en costumbre y prácticamente todos los fines de semana salía con un grupo de buceadores ysus equipos a algún lugar de la Costa Brava, todo a mi cuenta, vehículo y gasoil.

Era divertido pero ruinoso.

Luego el CRIS tuvo a bien ceder las botellas con las que buceaba, a veces incluso con el aire, con lo que la aventura dejó de ser tan ruinosa y seguía siendo igual de divertida.

Y así pasó el tiempo.

Luego la familia empezó a pedirme que los acompañara con la furgoneta para hacer sus mudanzas o transportar algún objeto voluminoso.

Después se sumaron los amigos de la familia y más tarde amigos de los amigos de la familia y luego algún desconocido que traía algunos de los anteriores, naturalmente, por compromiso social no podía decir que no y decía siempre que sí.

Ya no era el precio del gasoil que para recorridos cortos era insignificante.

Resultó que me transformé en el empleado gratis e incondicional de una serie de personas a las que pronto y claro podría llamar gorronas.

La verdad es que me agobiaban un poco hasta el punto de que decidí vender la furgoneta y comprar un vehículo tradicional lo más pequeño que encontré para desplazarme cómodamente con mi familia, sin que cupiera nada más.

Seguí viajando pero sin la responsabilidad de llevar una carga inútil que debía cargar y descargar con cuidado en un lugar determinado, en un día y una hora determinada.

Cuando necesitaba algo más grande alquilaba el vehículo y solo en una ocasión acepté el préstamo de su furgoneta a unos amigos, teniendo la deferencia de pagarles el combustible.

Nunca más se me ocurrió comprar un vehículo grande, siempre cochecitos pequeños y cucos… Pero ¡caramba!, me dejaba el objeto principal de la entrada que no era llorar sobre el error que cometí al comprarme una furgoneta.

Un día, un empleado de mantenimiento del Zoo de Barcelona, me comentó que tenían congelados una serie de animales, entre los que se encontraban varias gacelas y una cría de jirafa, de los que querían deshacerse llevándolos a un lugar montañoso de Tarragona, donde había buitres.

Querían dejarlos en un comedero donde habitualmente esos animales iban a buscar comida.

Y me pidió que cargarse con esos congelados y los llevará hasta el comedero.

Así lo hice pues no tenía un no para nadie y allí los llevamos.

El lugar estaba lejos y no recuerdo si el empleado me dio las gracias, probablemente sí.

Pero no quiso que nos quedáramos a ver algún buitre, con la excusa de que nuestra presencia les alarmaría. Me dijo que él ya había visto muchos.

También los había visto yo, al alcance de pillarles, la pata, pues tengo paciencia y la paciencia te hace invisible.

Aquel día no tenía prisa y ver un buitre comer jirafa no se ve a menudo.

Pero al parecer el empleado si la tenía, como ocurrió el día de una salida oceanográfica que cuento en el blog. Por lo que nos fuimos sin ver buitres, lo que para mí fue como irme con el rabo entre las piernas.

Ni un detalle; ni un vamos a tomar algo; ni un vente un día al zoo que veremos a los monos; ni un muchas gracias que quizás sí, pero que no recuerdo porque no debió ser muy efusivo.

Y es que la confianza da asco y cuando te crees el mejor del mundo, el resto tiene siempre que estar encantado de conocerte.

Aunque lo de la salida oceanográfica fue más leve, pues no habían buitres, no era mi furgoneta y quien me pidió el favor no era un presunto amigo.



Relato de una excursión oceanográfica mañanera.




jueves, 26 de marzo de 2026

Dulces recuerdos.


Revista Pagurus.

 

Pagurus es un género de molusco gasterópodo marino, un caracol de mar, que es discreto, inofensivo e incluso a veces bonito.

Como Diógenes solo tiene una casita, que ni tan siquiera es suya, pero que le acompaña siempre, aunque no siempre es la misma, pues la cambia a medida que crece.

Eso fue para mí esta revista.

Me ha acompañado durante muchos años en los que la he ido arrastrando hasta que ya no ha servido, pues perdió su sentido.

Queda un rastro digital de ella, que no es nada.

Y un recuerdo, que es menos, si puede haber algo más efímero que lo digital.

Como no hay nada más triste que te olvide hasta tu padre, la vuelvo a traer aquí, porque la tenía casi olvidada, hasta que me apareció buscando otra cosa. ¡Menudo recuerdo. Perdona revista Pagurus!

El recuerdo va ligado al Dr. Calzada, su padre putativo y a Antonio A. su padrino, ambos colaboradores en lo bueno y víctimas inocentes en las inexactitudes y erratas.

Todo tiene su tiempo y lugar. Y fuera de ellos resulta intempestivo u oopart.



No sé como poner el texto de la imagen de manera que se lea bien, por lo que te transcribo aquí la editorial. 

EDITORIAL.

Así como lo habíamos planeado, desarrollamos en este nuevo número de Pagurus contenidos que avanzamos en nuestra web: http://www.wix.com/pagurus/revistapagurus (esta y otras páginas web de wix, me las borró la propia empresa wix sin avisar).

Sabemos que muchas veces los árboles no dejan ver el bosque, y tantos cientos de piezas expuestas en la Sala cardenal Carles, podían hacer pasar inadvertidas algunas de elevado interés pedagógico.

En nuestra página web y aquí, desmenuzamos la información que ofrecemos en la Sala, para que la visita sea más provechosa.

Escuelas y grupos que nos deseen visitar, pueden utilizar estos recursos (cuestionarios que se ofrecen en la inscripción, como la revista digital y la web) para personalizar su visita y sacar el mejor provecho de ella.

Estamos haciendo un gran esfuerzo para ofrecer una visión de la naturaleza cada vez más amplia y así poder atender al mayor número de inquietudes.

Nuestros lectores saben que el MGSB, del que la SCC es una sala aneja, es un Museo de alta investigación en paleontología de invertebrados. La tarea de la SCC es de mera divulgación, con la exigencia de un estricto rigor, de forma que la presentación no altere ni desvirtúe la calidad del contenido.

Por eso, dado el amplio número de temas que tratamos, hemos recurrido a coleccionistas y personas de reconocida solvencia en sus especialidades.

Sumando una gran ilusión y esfuerzo personal y la estricta supervisión del MGSB, hemos logrado ofrecer a las escuelas lo que probablemente sea, en su género, el mejor recurso pedagógico permanente que se puede encontrar hoy en España.

Ilusionados, agradecemos a los profesores su respuesta visitándonos, lo que es una gran ayuda para mantener y desarrollar este recurso, que con medios tan modestos, ha conseguido ofrecer tanta información de calidad.


Nota: Al parecer, por falta de rentabilidad económica, el Seminario de Barcelona, propietario y alma del prestigioso MGSB, cerró la SCC en diciembre de 2025.

Al cierre le precedieron años de dudas e incertidumbres.

En la Navidad de 2011 dejé de publicar la Revista Pagurus, al carecer de sentido seguir con ella.

En internet aparecen los contenidos íntegros creo que de todos los números.











sábado, 14 de marzo de 2026

El disco de Secchi. Un termómetro para medir la salud del Mediterráneo.

 

Disco de Secchi. Barco escuela CRIS 1


En un par de entradas he puesto imágenes del disco de Secchi y probablemente en algún lugar habré dicho para qué sirve y hoy como estoy descansado y locuaz, me voy a reiterar y voy a contar además, una anécdota que la ha escrito en algún sitio pero no sé si ha sido en el blog.

Este disco sirve para medir la luminosidad del agua o dicho de otra forma, para ver su transparencia. En esta ocasión el marco era el programa MEDPOL fase II, de las naciones unidas, que tenía por objeto  valorar el estado de salud del Mediterráneo.

Mi responsabilidad era La costa del Maresme.

Para medir uno de los parámetros, construí un disco de Secchi a las dimensiones de mi barco.

Es disco era una pieza de metacrilato blanco, con un diámetro aproximado de 40 cm, que iba lastrado con unos plomos sujetos con un mosquetón, todo esto al final de un cabo con el que sumergía el disco en el agua.

Cuando dejaba de ver el disco anotaba los metros a los que este había desaparecido de mi vista. Como no cumplía las normas oficiales de estos discos, me servía como aproximación de la transparencia del agua según un baremo personalizado.

Todo esto es literatura innecesaria en sí, pero que me sirve de soporte para contar la anécdota que es el verdadero objeto de la entrada.

En una travesía a Mallorca con el grupo de boyscouts del mar, en un día glorioso y con unas aguas increíblemente transparentes, decidí poner el barco al pairo para tomar una medida de la transparencia del agua.

Naturalmente. la consecuencia inmediata de un barco parado en medio del mar en un día soleado y con el agua como una balsa de aceite, fue que los chavales se echaran al agua, iras pedirme permiso, para disfrutar de aquel paraíso mientras que con calma, iba tomando la medida echando el aparejo y recogiéndolo.

De repente, noté un tirón en el cabo que recogí rápido, sin saber exactamente cuáles eran las prisas y me encontré que todo el aparejo del disco ya no estaba y el cabo destrenzado como si se hubiera cortado con una tijera.

Sin dar señales de alarma, llamé a los chavales para que subieran rápido a bordo, porque nos íbamos, que fue la primera excusa que se me ocurrió para romper aquellos momentos de festejo.

Cuando estuvieron todos a bordo, comenté lo que había pasado y vimos que faltaban unos dos metros de aparejo incluyendo los plomos el mosquetón el disco y un metraje de cabo sin determinar.

La deducción inmediata fue que un bicho se lo había comido todo y había cortado el cabo con tal limpieza que prácticamente no había notado el corte.

El fondo en aquel lugar debería ser de unos cuatro mil metros.

A todos nos pareció divertida la anécdota, pero un servidor desde entonces no ha vuelto a echarse al mar en aguas abiertas para remolonear en ellas.


Si quieres saber más sobre el disco de Secchi, pulsa aquí.


Si quieres saber más sobre MEDPOL (Mediterranean Pollution) FASE II (Parte 1). 

Si quieres saber más del barco escuela CRIS 1 y sobre los boy scouts del mar, pulsa aquí.





Retama.

 

Retama monosperma.

Hoy traigo una flor. Es de una especie de leguminosa del género  Retama, concretamente (Retama monosperma = Lygos monosperma), retama blanca, piorno.

Hay dos especies de retamas en la península ibérica, si algún autor no ha citado ninguna más hasta hoy…, porque cuando empecé a interesarme por la botánica se utilizaba el género Lygos en lugar del de Retama (las cosas en botánica cambian de día adía), hoy el primero ha quedado como una sinonimia! Qué antiguo soy!
El nombre de Lygos (1763) es anterior al de Retama, es decir que tiene prioridad, pero se mantiene el nombre tradicional por acuerdo de los especialistas.

A la retama blanca se le llama retama de olor y a mi parecer la flor es muy bonita.
He dado cuatro pinceladas a esta simpática flor y me he tomado un descanso antes de escribirlas, pues creo que la botánica es la ciencia más difícil (aún recuerdo los sacrificios que me costó sacar la asignatura en la universidad) y he buscado la síntesis sin error.

Si miras en Internet te surgirán mil dudas en cuanto a esta planta y otras parecidas.

Podría intentar ayudarte a resolverlas pero probablemente fracasaríamos entre los dos y quedaríamos agotados. Salvo que tú seas un especialista en el tema.













sábado, 28 de febrero de 2026

Puertos y agua. Puerto de Badalona.

 

Puerto de Badalona y hotel. Pantalán.

No todos los puertos cobran por el consumo de agua y de luz.

El puerto de Badalona cobra por todo y más, proceda o no proceda. Mejor si procede.

Pero no le pone ascos si no procede.

En la tarifa de agua debería haber un mínimo exento, gratis, pues en lo que más se va el agua es en limpiar todo el cieno que suben las estachas de los muertos al amarrar.

Esas estachas llevan tal cantidad de porquería, que se necesita una buena cantidad de agua para devolver el barco a su estado original.

Y eso no es culpa del cliente.

En todo caso será culpa de todos los que visitan el puerto en barco y no utilizan los tanques de aguas negras preceptivos y del puerto que se ahorra dinero en vigilancia de esos vertidos.

Y también del diseño del puerto.

En definitiva, el amo hace pagar la fregona, el jabón, la manguera, el trabajo de limpiar y para colmo el agua que utiliza el cliente para quitarse la caca de un recinto que ese amo, para ahorrarse gastos, no mantiene limpio.

Pero demasiado han de cambiar las cosas para que las normas sean justas, razonables y morales.

Por cierto alcalde, todavía me debes el acuse de recibo y/o las gracias por un libro que te obsequié.



jueves, 26 de febrero de 2026

Liquen crustáceo.

Liquen amarillo, probablemente Xanthoria.

 

Este organismo es un superviviente.

Soporta las radiaciones solares durante horas

También la falta de humedad o la lluvia.

Y encima no necesita despensa, pues fabrica su propio alimento.

Este es amarillo y tiene esa forma, pero los hay de otros muchos colores y formas.

Pero no son como los peces o los árboles, que todos son parecidos...¡mira, un pez!...¡mira, un árbol!

No, para reconocer un liquen tienes que ser estudiado o haber visto otro parecido.

Y aún así así puedes andar perdido.

Ya conocía este liquen, que es muy común y parecido a otros iguales amarillos e iguales de intrincados.

He hablado de líquenes en el blog, puedes buscarlos.

Paseando el otro día, pasado el medio día, vi éste con la luz que lo iluminaba de una forma diferente.

Es lo que tiene la naturaleza que lo mismo parece distinto, según la hora. Por eso lo traigo.

Y porque me gusta lo amarillo.

Y lo intrincado.

Y los líquenes.

Y lo humilde.

Te dejo unos enlaces con otras entradas del blog, en las que trato de líquenes.

Cada una va con su historia.


Liquen Lepraria.

Líquenes y otros...

Liquen crustáceo.

Liquen y romanticismo.